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Tu sonrisa nos persigue

Te hemos sentido todo el fin de semana junto a nosotros,

en cada conversación,

en cada brindis,

en cada silencio

tu sonrisa nos ha perseguido y con ella tu recuerdo.

T’estimem, Euse.

La foto es de @eulaliaGil

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Sentirse bien…

Entre una foto y otra han transcurrido dos meses y una semana. Sin una de ellas no existiría la otra y nuestras vidas, la de @maaarc_mv y la mía, serían muy diferentes.
Desde el día que me propuso completar el recorrido, el vértigo se apoderó de mí. Recordaba tanto el momento, tenía tan presentes las imágenes, que lo único que no quería era rememorar la tragedia.

Necesitaba tiempo, madurar el duelo y atender la petición de Marc para revivir aquellos momentos, enseñarle el lugar donde acabó todo y finalizar aquella excursión.

Y así ha sido. La misma mañana de sol, las mismas bicicletas, las mismas paradas. Una conversación en la que él ha estado siempre presente, risas al recordar sus expresiones y lágrimas llegado el momento.
Me he sentido bien, muy bien. Me he sacado un peso de encima y sé que ese lugar será para siempre nuestro punto de unión. T’estimo amic.

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Segundo mes

Alguna vez, aun con el corazón encogido, había sido capaz de recuperar aquellos mensajes de WhatsApp, no solo los de la noche anterior, sino también de unos cuantos años antes, testigos ahora mudos de aquella amistad que habían cimentado mucho tiempo atrás, sentados en aquel frío patio de La Salle o en aquellas tardes de sábado mientras esperaban que acabaran las actividades del ‘esplai SESA‘.

Ya han pasado dos meses y las imágenes de aquella mañana siguen nítidas en la cabeza. Además del dolor, sigue sintiendo el puñal de la culpabilidad, aunque intenten convencerlo que no es así.

Todo tiene que ver con la pena por lo que podía haber sido y ya nunca será. Hace tiempo que habían comentado una lectura que les había marcado, ahora recuerda la frase y la siente premonitoria: “La expectativa de felicidad es más intensa que la propia felicidad” y así en un bucle infinito se deshace el día y nace el siguiente.

La foto es de Derek Thomson

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Efectos secundarios

Es permanecer con la mirada perdida, ausente; sin pensar en nada y comprobar los beneficios de que la mente esté en blanco o mantener la distancia en la escena y comprobar la comodidad de las bambalinas; es relativizar todo lo que no consideras importante y desde no hace tanto, importante es una expresión que ya no existe en su diccionario.
La vida -ahora estás, ahora no- es un truco de prestidigitación que ningún mago puede dominar, esa maravilla que tenemos entre las manos y que solo cuando apuñala a un ser querido eres consciente de su grandeza.
Para que no tenga ningún efecto secundario ni mucho menos negativo, hay que tomarla en grandes dosis, pero sorbito a sorbito, impregnarte de los días de sol y pensar en que lo más grande que nos quedará siempre son los abrazos y el roce de la piel. Hablo de la vida. No se despisten ni se pierdan un solo minuto de lo que les ofrece.
La foto es de Sharon McCutcheon
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Sigue lloviendo

No para de llover, el cielo parece que no acaba de decidirse por poner punto y final a este invierno lluvioso, pese a que la primavera hace semanas que se ha despertado.
La vida continua con sus asfixiantes rutinas y por la cabeza le ronda la inutilidad de todo lo que nos rodea, de lo poco trascendentes que podemos ser en el tablero vital y lo importantes que somos cuando vivimos en el interior de los otros.
Ahí sigue, dándole vueltas a la rueda, pensando en cómo podía haber solucionado aquel arcano imposible y empezando a recordar los buenos momentos. Dicen que cuando eso ocurre es que ha llegado el momento de pensar en lo mucho que le dio la persona que perdió para siempre. Él espera que sea así.

Banda sonora —> Bon Iver

La foto es de Anant Jain

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Un altre divendres

Cuanto menos había conseguido controlar su estado anímico, no todo era siempre negro, ya habían aparecido algunos grises. Incluso algunos días se alegraba al ver el sol y sonreía recordándole, pero no acababa de ser el de siempre.

Dentro de su proceso de relativización, se había dado cuenta de lo que valía la pena y de lo que era superfluo. Seguramente lo único positivo había sido constatar el gran número de personas que estaban pendiente de su día a día y del ánimo que le insuflaban.

Pero los viernes ya nunca serán iguales, aunque brille el sol o una tormenta descerraje el cielo. Escribo mecánicamente y con el mismo tono que suena Mishima:

Un altre divendres,
i encara no t’ho he dit.
Un altre setmana,
amb el cor encongit.

 

La foto es de Dan Gold

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