Olvidé el paraguas, antes de ir a buscarte

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.
Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.
Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.

 

Julio Cortázar. Poemas de amor.

Foto Reza Shayestehpour

 

 

De ‘El azar y viceversa’

cadiz

No sé si estará usted de acuerdo conmigo, pero creo que todos llevamos una triple vida, sustentada en tres pilares: lo que creemos ser, lo que quisiéramos ser y lo que en verdad somos. La mezcla de los tres elementos suele resultar bastante mala, aunque conviene mostrarse optimista y hacerse cuanto antes a la idea de equilibrar de la mejor
manera posible esa conjugación desconcertante.

Me atrapó su prosa, me gustó la historia y me fascinó esa capacidad para crear frases irrepetibles, que te golpean y te hacen sonreír. No sé cómo descubrí el universo creado por Felipe Benítez Reyes, pero desde el momento que abrí la primera página de ‘El azar y viceversa‘,  me di cuenta de que estaba ante un tipo de narrativa diferente, frente a un elegante escritor que se mueve a base de genialidades.

¿Lamento algo? Sí, por supuesto. Lamento por ejemplo no haber aprendido más cosas de nuestra historia colectiva, prodigiosa y sangrienta. Lamento no haber estado en más sitios con una cámara fotográfica al hombro, admirado de la diversidad de este espejismo inmenso. Lamento no haberme acostado por amor con mil y una mujeres a lo largo de mil y una noches antes de conocer a Inma. Lamento, sobre todo, no haber aprendido a apoderarme de la vida mediante el único ardid psicológico por el que uno puede hacerse la ilusión de apoderarse de ella: quemándola a cada instante, aunque el único que en realidad se quema es uno mismo.

 

Desmontando el ‘off the record’

 

Off the record. Expresión inglesa que se emplea en el lenguaje periodístico, como locución adverbial o adjetiva, para referirse al comentario que se hace de modo confidencial o extraoficial y que no puede divulgarse. Es anglicismo evitable, ya que puede sustituirse por la expresión española a micrófono cerrado, o por los términos confidencial(mente) o extraoficial(mente).

En España, simplemente el debate sobre el ‘off the record’ ni existe. Seguramente porque las reglas del juego no están suficiente claras o porque el periodismo, salvo muchas y honrosas excepciones, parece instalado en la nimiedad, en el clickbait y en una superficialidad que asusta.
Pero cada cierto tiempo, el concepto asoma la cabeza en el ‘prime time’ como hemos visto estos días con el rescate de unas declaraciones de Adolfo Suárez en las que confiesa, tapándose el micrófono con la mano, que blindó a la monarquía legalmente cuando se dio cuenta de que un referéndum se inclinaría a favor de la república.
La primera pregunta es por qué aparece ahora un fragmento de una entrevista que le realizó Victoria Prego en 1995, pero la principal es por qué se utiliza si resulta evidente que se trata de una declaración que no se podía utilizar ni antes ni tampoco ahora.

El ‘off the record’ es algo habitual en el periodismo de fuentes. Sirve para contextualizar las informaciones, para conocer la intrahistoria, pero, salvo autorización expresa del interlocutor, nunca se puede utilizar.
Te cuentan algo, pero no lo puedes publicar, aunque en ocasiones, últimamente en demasiadas ocasiones, las prácticas trileristas periodísticas aprovechan este tipo de informaciones para atribuirlas a fuentes difusas, nunca identificadas: “fuentes próximas a la negociación“, “fuentes del partido“…
Debería ser algo tan simple como acordar con la fuente informativa qué es lo que se puede publicar y si puedo identificar a quien me lo ha dicho. ¿O es que creéis que a los periodistas no les han invitado durante una entrevista a apagar su grabadora antes de que le ofrezcan una confesión no publicable?
El sentido del ‘off the record’ es aprovechar la información obtenida por una fuente anónima para publicarla si es capaz de confirmarla desde otra fuente, porque si no lo puedes hacer y la información obtenida es falsa entonces lo que publicas podría ser una mentira.

El día que la Inteligencia Artificial acabó con las encuestas

donaldHasta hace unas pocas horas no conocía a Sanjiv Rai y seguramente si no llega a ser por la victoria electoral de Donald Trump tal vez nunca hubiera tenido noticias de él.  Pero resulta que este científico indio hace semanas que advierte sobre la victoria de Trump, un vaticinio basado en un sistema de inteligencia artificial (IA) que ha  creado  y que resulta infalible desde que este tipo de procesos empezaron a desarrollarse hace doce años en la.

Rai, fundador de la ‘start up’ india Genic.ai,  creó MogIA en 2004, un sistema que permitió predecir con exactitud los ganadores en las tres últimas elecciones presidenciales estadounidenses.

MogIA procesa 20 milones de datos procedentes de Google, Facebook, Twitter y YouTube,  analiza la información y genera predicciones teniendo en cuenta datos como el compromiso con los tuits que se escriben o la audiencia de los vídeos en Facebook Live. De esa manera, el sistema ya acertó en los ganadores de las primarias demócratas y republicanas y también determinó que en la actualidad existía un 25%  más de electores comprometidos con Donald Trump que cuando Barack Obama ganó en 2008.

Pero ahora todos nos hemos sorprendido, seguramente porque lo que  leemos, escuchamos y  seguimos en nuestro ‘Timeline’ de Twitter nos presuponía hacía una percepción diferente de la realidad. Trump, el machista multimillonario que no iba a ser más que una pura comparsa para muchos, se ha convertido en el ‘self made man’ norteamericano por excelencia, en el fondo, aunque nos cause una sonrisa, todo un fenómeno antisistema para los norteamericanos que le han encumbrado a lo más alto.

Y de todo eso ya nos advirtió Michael Moore el verano pasado, cuando dio cinco razones por las cuales ganaría Trump.  Moore, un agitador de conciencias, acertó en cuatro de ellas. Nos habló de que cimentaría su victoria en el ‘Rust Belt‘ y Trump se ha impuesto en Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, tradicionales feudos demócratas.

Se preguntó si el hombre blanco indignado estaba puesto a poner fin a 240 años de su dominio y permitir que una mujer presidiera el país. La respuesta es obvia.

Advirtió sobre la impopularidad de Hillary Clinton (genera el 70% de desconfianza entre los electores) y la señaló como representante de la vieja política. ¿Os suena a algo?

También se preguntó adónde habían ido a parar los votos de Bernie Sanders, quien perdió la carrera demócrata a manos de Hillary Clinton. Moore asegura que los electores de Sanders nunca apoyarían a Trump, pero prefieren quedarse en casa antes que votar a Hillary.

Y en la quinta razón, Moore se equivocó, al hablar sobre el efecto Jesse Ventura, o cómo en Minnesota eligieron en los noventa como gobernador a tipo que se dedicaba a la lucha libre para ir contracorriente y protestar contra la vieja política. En Minnesota ha ganado Hillary.

 

Pequeños dictadores

escolaEn el inicio del curso en El Pinell de Brai (Terra Alta, 1053 habitantes), solo seis de los 55 alumnos de la escuela César Martinell asistieron los tres primeros días a clase.
No fue a causa de ninguna intoxicación masiva ni de ninguna enfermedad contagiosa, sino por los padres y las madres de P3, P4 y P5 denunciaron “cosas a mejorar” en el método de trabajo de las profesoras de educación infantil, pedían “un compromiso real“, denunciaron “poca vida en la clase” porque había “pocos murales, manualidades, trabajos expuestos” y los padres (y las madres) no entendían “el objetivo de hacer fichas y deberes” como habían decidido las profesoras.

Creen los padres que es necesario “realizar más salidas (del centro) aprovechando el entorno rural” y consideraban entrar en detalles como que era conveniente beber agua de la fuente y no del grifo. Proponen que las madres (y los padres) puedan entrar en el aula los primeros días del curso para acompañar a los niños y también pedían “más flexibilidad horaria en las entrevistas” con las profesoras. El resumen es que el AMPA fijaba como objetivo que las maestras se adaptaran al “plan de trabajo” impuesto por los padres.

Que los padres intenten inmiscuirse en el proyecto educativo de una escuela es un perversión que se genera al confundir los papeles. Seguramente el problema va más allá de la escuela, se genera en casa. Estamos alimentando el ego de pequeños dictadores, elementos educados en el ‘laissez faire, laissez passer‘, con el único objetivo de que no protesten.  ¿O es que acaso nadie ha tenido que sufrir el alto volumen de una tablet en una comida familar o en un restaurante para facilitar el entretenimiento y la rápida ingesta de la comida del reyezuelo?

Pensamos que los educamos de la mejor manera posible y seguramente estamos reforzando su egoísmo, los convertimos en individuos sobreprotegidos, acostumbrados desde muy pequeños a hacer lo que les venga en gana. Es un problema de presente, pero que se agravará en el futuro, porque en unos años, una legión de pequeños dictadores se relacionará entre sí y el conflicto entre ellos será más que evidente.

Textos:

La foto es de Annie Spratt en Unsplash

Una remota estación en Wakayama (III)

wakayamaTodos podríamos tener la oportunidad en algún momento de nuestras vidas, de parar y dedicarnos a contemplar lo que nos rodea, de ponernos en el lugar de los otros y responder cualquier pregunta con una sonrisa. Sin duda ese ejercicio de empatía nos ayudaría a ser mejores y a relativizar, a entender la vida desde otro punto de vista.
Miren la foto. Esta hecha en alguna remota estación en el corazón de la región de Wakayama, una línea propiedad de Nankai. Allí se bifurca la línea, es la última con doble vía. El jefe de estación luce gorra de plato, camisa blanca y, dependiendo de su estado de ánimo, unos guantes, aunque hoy no es el caso.
Con pose aburrida espera la llegada del otro convoy que viene desde Gokurakubashi, allí donde empieza o donde acaba todo. Su misión de esta semana es esperar que llegue el tren en el otro sentido y dar paso al tren que arriba desde Hashimoto, pero en realidad su trabajo es otro.
Entre las recónditas montañas de Wakayama, mientras el sonido de la lluvia es lo único que le entretendrá entre tren y tren, esperará que llegue la noche y que amanezca para volver a calarse la gorra de plato y tal vez hoy sienta que es el momento de ponerse esos guantes blancos.
La semana volará y entonces compartirá el trayecto en tren desde Osaka Namba y podrá observar de cerca las caras de esos turistas occidentales con aire dormido y costumbres difusas que viajan hasta el monte Koyasán.
En realidad ni el silencio de la estación de montaña ni compartir el recorrido con los turistas en el tren le harán sentir útil. Sabe que su gran momento es cuando lo destinan a Hashimoto, allí donde el transbordo es obligatorio y cada día, en cada tren, tiene la oportunidad de sentirse realizado, corriendo de un andén a otro recogiendo las mochilas olvidadas en un tren por esos turistas adormilados como nos ocurrió a nosotros.
Aún recuerda su primer día en la compañía, cuando viajó junto con un grupo de compañeros hasta el Monte Koya, cuando pudo comprobar de primera mano la potencia del budismo Shingon en aquellos templos escondidos a más de mil metros de altitud.
Aquella noche pernoctó en el Fukuchiin y le explicaron el porqué de los cinco elementos budistas: tierra, agua, fuego, aire y vacío. Ese último elemento le fascinó y descubrió su secreto a partir de un rastrillo y de unos símbolos en la arena.