politica, television

No tengo ninguna pregunta para usted

mariano

Lo podemos vestir como la fiesta de la democracia, podemos recordar que hace unos días Albert Rivera y Pablo Iglesias se ofrecieron a un ejercicio transparente con Jordi Évole como moderador, pero el programa ‘Tengo una pregunta para usted‘, que esta noche pondrá en escena Televisión Española,  solo será un producto de cara a la galería, esa manera con lo que los políticos, de vez en cuando, juegan con el barniz de la transparecencia para después demostrar que ellos sí dan la cara y no se esconden tras un buen plasma. Pero no será así.
Allí estará Mariano Rajoy, el presidente del Gobierno, también  Ana Blanco y en el auditorio un grupo de espectadores. La escena no cambiará de ese formato que debutó en 2007 y se mantuvo irregularmente hasta 2009, pero todos sabemos que no será así. Una periodista de confianza, en una cadena amiga, con unas preguntas cribadas y doce interlocutores elegidos por una empresa de estudios de opinión.
Serán seis hombres y seis mujeres. Un ganadero, un pequeño empresario, una estudiante universitaria, un jubilado, un trabajador de la SEAT,  una desempleada, una funcionaria,  una empleada de gestoría con una incapacidad laboral, una ama de casa viuda, una educadora, un agricultor y una administrativa.
Aunque el espectáculo será en directo (es en diferido), no hay lugar a la sorpresa. Todo está perfectamente pautado, si esta noche conectan su televisor y aprietan el canal 1 del mando a distancia no esperen ningún sobresalto, en realidad estarán viendo un capítulo más de  ‘El show de Mariano’, una versión libre del celebrado ‘El show de Truman’.

A estas alturas,  quienes diseñan la política de comunicación del presidente, tendrían que ser más creativos, pero en el fondo saben que los resultados electorales se moverán en márgenes muy estrechos y,  seguramente, volverán a ganar los mismos.
No veré el programa, los programas de ficción no me interesan, porque ya sabemos que “se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo“. La frase es de Abraham Lincoln.

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