literatura

Cuanto más sabes, peor te han ido las cosas

libro

Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en sabértelas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas.

Umberto Eco, Número Cero.

La foto es de Lou Levit , en Unsplash

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Estoy convencido de que en unos 20 ó 30 años habremos conseguido vencer a la muerte, curar el envejecimiento. En 2.045 vamos a ver la muerte de la muerte y es que en los próximos 20 años se producirán más cambios que en los 2.000 años anteriores. La velocidad del cambio tecnológico es brutal, nos enfrentamos a un tsunami tecnológico.
¿Cómo vamos a detener el envejecimiento? Vamos a poder cambiar órganos y no con transplantes de otras personas, sino que con tus propias células se va a poder reciclar el propio cuerpo. Vamos a conseguir que las células vivan eternamente, que es lo que hace el cáncer.
¿Sabe una cosa? El cáncer nos descubrió cómo no envejecer, porque las células cancerígenas no envejecen. El cáncer hay que matarlo, por sí mismo no muere y vamos a poder controlar la edad de las células.
Tendremos la posibilidad científica de poder vivir casi indenifidamente. ¿Qué cómo vamos a cabar en la tierra si ya somos 7.200 millones de personas? La población mundial se está estabilizando y puede llegar a los 9.200 millones de habitantes. No veo un problema, porque en 20 años se iniciará la colonización de Marte.
Se va a poder controlar y prevenir enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson con la secuencia del genoma humano. Próximamente se podrá secuenciar el genoma humano por 10 euros para poder saber qué enfermedades puedes tener en los próximos años. Le recuerdo que el primer genoma humano que se secuenció costó más de mil millones de dólares al gobierno norteamericano. Hoy vale 950 euros y en diez años, costará 10 euros y te dará toda la información desde el punto de vista genético.
¿Y que pasará en estos 20 ó 30 años antes de conseguir vencer a la muerte? La solución es la criogenización. Ahora tres centros que se dedican a ello, dos en Estados Unidos y otro en Rusia. El cuerpo es clonable, no hace falta guardarlo, solo el cerebro hay que criogenizar. Es que además en poco tiempo se puede llegar a depositar en la nube todas nuestras memorias procedentes del cerebro.
También va a ser posible la telepatía. Algo que parece de ciencia ficción será posible. Hay lectores de mentes y vamos a poder transmitir mensajes por telepatía en un segundo.
¿Qué más nos espera el futuro? Los coches sin conductor, la comida cultivada sin necesidad de sacrificar animales. Tendremos jamón sin que salga del cerdo o una pechuga de pollo que no viene de un pollo. Tendrá el mismo sabor o más, porque los sabores se pueden potenciar. Además la comida será más barata y más ecológica.
Las tecnologías han cambiado exponencialmente en los últimos años. La energia solar sustituirá a los combustibles fósiles. En 20 años ni usaremos gasolina ni gas natural. Repsol, por ejemplo, no va a existir en 20 años.
La computación cuántica va a permitr aumentar exponencialmente los niveles de computación. Ahora es digital, son ceros y unos; pero la computación cuántica tiene más posibilidades. Además aparecen los circuitos en tres dimensiones, cosa que ahora son planes.
La Inteligencia Artificial superará a la humana. Ahora la IA es superior en muchas cosas: velocidad de transmisión, fiabilidad, precisión… Nos ha superado en el nivel de procesamiento y de relaciones.
En 2029 se va a superar el test de Alan Turing y no vas a saber si estás hablando con una máquina o con un humano; y en 2045 vamos hacia la singularidad tecnológica total. Computadoras que tendrás la inteligencia acumulada de toda la humanidad. ¿Que qué pasa con el hombre entonces? Vamos a ver la final de la era humana como la conocemos. En 2045 se inicia la edad posthumana. Nuestros cerebros procesarán a la velocidad de las computadoras.
En 20 años no ha a existir la basura, la vamos a reciclar. Será un mundo de telepatía, de inmortalidad, de posibilidades ilimitadas y no solo en la Tierra, también fuera de la Tierra.

José Luis Cordeiro, profesor fundador de la Singularity University

Charla con Iñaki Gabilondo en ‘Cuando ya no esté

literatura

Todo el mundo creía que estaba muerto

papers

Todo el mundo creía que estaba muerto. Cuando se publicó mi libro sobre sus películas, en 1988, hacía casi sesenta años que no se tenían noticias de Hector Mann. Salvo un puñado de historiadores y aficionados al cine mudo, pocos parecían conocer siquiera su existencia. Todo o nada, la última de las doce comedias breves que realizó a finales de la época muda, se estrenó el 23 de noviembre de 1928. Dos meses después, sin despedirse de amigos ni conocidos, sin dejar una nota ni informar a nadie de sus planes, salió de la casa que tenía alquilada en North Orange Drive y no se le volvió a ver más.

Paul Auster. El libro de las ilusiones

La foto es de Patrick Tomasso

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literatura

Sin querer saber

bath

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.
Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él.

Javier Marías. Corazón tan blanco.

Foto: Dan Watson

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vida cotidiana

165, 166, 167, 168, 169 cruces

montcadaHa sido el número 165 166 167 168 169 de esa lista que tiene principio pero no parece tener final. Esta vez un hombre fulminado en la estación de Can Sant Joan en un instante por ese zumbido asesino que nos persigue a todos los montcadenses desde que nacemos.
Vivimos rodeados, atrapados por autopistas, por líneas de tren y siempre asustados. Asustados por la proximidad de una cementera, de una fábrica de pinturas que estuvo instalada en pleno núcleo urbano y también por ser pioneros, por acoger aquella primera incineradora que se construyó en Cataluña y cuya vida se prolongó hasta 2004.
Montcada siempre ha sido el patio de atrás, el patio de sombras de la metrópolis. Tan cerca y tan lejos. Hasta no hace tanto no se sentían voces en contra, pero ya no hay día que pase en que alguien se quede sin alzar la voz por esta ciudad que es invisible para las instituciones y que sufre cada día por la ineptitud de intereses partidistas.
No sé quien que me lo comentó -solo tengo claro que de eso hace mucho tiempo- que Montcada permitió el paso de las diferentes autopistas por su territorio a cambio de la construcción de un campo de fútbol. Ese dato, no verificable y que se pierde en el tiempo, demuestra ese carácter de zona de paso, de venderse por un plato de lentejas, en este caso por un magnífico campo de fútbol, aquel que lucía al final de la calle doctor Buixó.
Soterrar la línea de tren aprovechando la construcción del túnel del AVE era la gran oportunidad, pero Fomento y ADIF volvieron a dar la espalda, como tantas veces y tantos otros lo hicieron antes,  aunque ahora parece que se ha abierto una pequeña rendija para la esperanza.
No sé cuantos años tenía, es la tercera víctima mortal del año, pero para las estadísticas su número será la 165 166 167 168  169. Hoy volveremos a protestar, nos indignaremos de nuevo, recordaremos esas largas esperas mientras alguno de los 200 convoyes que cada día atraviesan las vías de Montcada nos martillea la cabeza. Nadie nos tiene en cuenta, aunque tal vez ha llegado el momento de que todo cambie.
Mientras hoy una familia volverá a buscar explicaciones sin respuesta y se sentirá vacía, mientras todo un pueblo volverá  a sentirse indignado y se reunirá en torno a ese macabro monolito, otros volverán a preguntarse si ha sido un accidente o algo más, sin entender que lo que se ha perdido es otra vida, la 169.

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politica

Fadumo Dayib, la esperanza somalí

dayibFadumo Dayib tiene 43 años, 4 hijos y no aprendió a leer hasta los 14 años. Cuando ella nació, su madre había perdido 11 hijos. Es somalí, se refugió en Finlandia y quiere convertirse el próximo agosto en la primera presidenta de su país: Somalia.

Es impactante ver que tenemos una joven generación que no ha conocido nada más que la guerra, que no puede ni siquiera imaginar cualquier otro tipo de futuro más allá de la guerra y la destrucción.
Quiero ser la presidenta de Somalia, porque creo que las mujeres tienen la oportunidad de dirigir Somalia, las mujeres lideran económicamente el país, gestionan los presupuestos familiares, son muy visibles en la sociedad, pero se han mantenido siempre fuera de la política.
Creo que Somalia está ahora lista para tener una mujer presidenta. Es muy peligroso ser político o candidato en Somalia. Me han avisado muchas veces de que me podían matar si me presento, pero no tengo miedo a morir. Todos nos tenemos que morir en algún momento y si muero porque estoy defendiendo algo en lo que creo firmemente entonces será un honor.
En el pasado han sido los clanes los que han elegido al presidente de Somalia, pero ahora hay una esperanza para que se produzca una elección democrática.
Soy una soñadora y tengo la ambición, la motivación, la  creencia y la esperanza de que Somalia saldrá adelante.
Lo hago por mis hijas, por mi madre y por todas las mujeres que dicen que no es necesario negociar por nuestra existencia. Por ellas, estoy aquí.

 La foto es del Boston Globe
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