periodismo

Desmontando el ‘off the record’

 

Off the record. Expresión inglesa que se emplea en el lenguaje periodístico, como locución adverbial o adjetiva, para referirse al comentario que se hace de modo confidencial o extraoficial y que no puede divulgarse. Es anglicismo evitable, ya que puede sustituirse por la expresión española a micrófono cerrado, o por los términos confidencial(mente) o extraoficial(mente).

En España, simplemente el debate sobre el ‘off the record’ ni existe. Seguramente porque las reglas del juego no están suficiente claras o porque el periodismo, salvo muchas y honrosas excepciones, parece instalado en la nimiedad, en el clickbait y en una superficialidad que asusta.
Pero cada cierto tiempo, el concepto asoma la cabeza en el ‘prime time’ como hemos visto estos días con el rescate de unas declaraciones de Adolfo Suárez en las que confiesa, tapándose el micrófono con la mano, que blindó a la monarquía legalmente cuando se dio cuenta de que un referéndum se inclinaría a favor de la república.
La primera pregunta es por qué aparece ahora un fragmento de una entrevista que le realizó Victoria Prego en 1995, pero la principal es por qué se utiliza si resulta evidente que se trata de una declaración que no se podía utilizar ni antes ni tampoco ahora.

El ‘off the record’ es algo habitual en el periodismo de fuentes. Sirve para contextualizar las informaciones, para conocer la intrahistoria, pero, salvo autorización expresa del interlocutor, nunca se puede utilizar.
Te cuentan algo, pero no lo puedes publicar, aunque en ocasiones, últimamente en demasiadas ocasiones, las prácticas trileristas periodísticas aprovechan este tipo de informaciones para atribuirlas a fuentes difusas, nunca identificadas: “fuentes próximas a la negociación“, “fuentes del partido“…
Debería ser algo tan simple como acordar con la fuente informativa qué es lo que se puede publicar y si puedo identificar a quien me lo ha dicho. ¿O es que creéis que a los periodistas no les han invitado durante una entrevista a apagar su grabadora antes de que le ofrezcan una confesión no publicable?
El sentido del ‘off the record’ es aprovechar la información obtenida por una fuente anónima para publicarla si es capaz de confirmarla desde otra fuente, porque si no lo puedes hacer y la información obtenida es falsa entonces lo que publicas podría ser una mentira.

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actualidad, politica

El día que la Inteligencia Artificial acabó con las encuestas

donaldHasta hace unas pocas horas no conocía a Sanjiv Rai y seguramente si no llega a ser por la victoria electoral de Donald Trump tal vez nunca hubiera tenido noticias de él.  Pero resulta que este científico indio hace semanas que advierte sobre la victoria de Trump, un vaticinio basado en un sistema de inteligencia artificial (IA) que ha  creado  y que resulta infalible desde que este tipo de procesos empezaron a desarrollarse hace doce años en la.

Rai, fundador de la ‘start up’ india Genic.ai,  creó MogIA en 2004, un sistema que permitió predecir con exactitud los ganadores en las tres últimas elecciones presidenciales estadounidenses.

MogIA procesa 20 milones de datos procedentes de Google, Facebook, Twitter y YouTube,  analiza la información y genera predicciones teniendo en cuenta datos como el compromiso con los tuits que se escriben o la audiencia de los vídeos en Facebook Live. De esa manera, el sistema ya acertó en los ganadores de las primarias demócratas y republicanas y también determinó que en la actualidad existía un 25%  más de electores comprometidos con Donald Trump que cuando Barack Obama ganó en 2008.

Pero ahora todos nos hemos sorprendido, seguramente porque lo que  leemos, escuchamos y  seguimos en nuestro ‘Timeline’ de Twitter nos presuponía hacía una percepción diferente de la realidad. Trump, el machista multimillonario que no iba a ser más que una pura comparsa para muchos, se ha convertido en el ‘self made man’ norteamericano por excelencia, en el fondo, aunque nos cause una sonrisa, todo un fenómeno antisistema para los norteamericanos que le han encumbrado a lo más alto.

Y de todo eso ya nos advirtió Michael Moore el verano pasado, cuando dio cinco razones por las cuales ganaría Trump.  Moore, un agitador de conciencias, acertó en cuatro de ellas. Nos habló de que cimentaría su victoria en el ‘Rust Belt‘ y Trump se ha impuesto en Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, tradicionales feudos demócratas.

Se preguntó si el hombre blanco indignado estaba puesto a poner fin a 240 años de su dominio y permitir que una mujer presidiera el país. La respuesta es obvia.

Advirtió sobre la impopularidad de Hillary Clinton (genera el 70% de desconfianza entre los electores) y la señaló como representante de la vieja política. ¿Os suena a algo?

También se preguntó adónde habían ido a parar los votos de Bernie Sanders, quien perdió la carrera demócrata a manos de Hillary Clinton. Moore asegura que los electores de Sanders nunca apoyarían a Trump, pero prefieren quedarse en casa antes que votar a Hillary.

Y en la quinta razón, Moore se equivocó, al hablar sobre el efecto Jesse Ventura, o cómo en Minnesota eligieron en los noventa como gobernador a tipo que se dedicaba a la lucha libre para ir contracorriente y protestar contra la vieja política. En Minnesota ha ganado Hillary.

 

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