amics, personal

La realidad paralela del décimo mes

 

Se apaga la luz y sientes una terrible ansia para que el nuevo día aparezca cuanto antes. El corazón se acelera y esperas que su ritmo se desvanezca pasados unos segundos, pero todo acaba con un latido compartido en tu cerebro horas después y un duermevela eterno que te agota.

Cuando la luz, tu luz se apaga, solo queda encontrar el camino, buscar la salida del laberinto y acertar con el clic del interruptor para poner todo en su sitio. Mientras tanto, todo discurre a cámara lenta, recreando una realidad paralela.

La foto es de Fabian Møller

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Ya me dirás

 

Que dicen que hay heridas que nunca acaban de cicatrizarse, aunque parezca que estén curadas. Que tienes la sensación de que te falta algo, de que vas por la calle y en cualquier momento te lo encontrarás, que en cualquier momento recibirás un mensaje suyo comentándote cualquier cosa como había hecho siempre.

Que sigues sin comprender nada, que sabes que nada será igual, que igual es el momento de despertar de aquella pesadilla o que estamos en ese punto de nuestra historia en el que hay que canalizar aquel terrible momento y convertirlo en una enseñanza de vida. Ya me dirás, espero tu respuesta, amic.

La foto es de Karim Ghantous

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Buscando equilibrios

 

A veces tienes la impresión de que ya lo has hecho todo y otras que lo tienes todo por hacer.

En ocasiones encuentras ese impulso para sentirte vivo y en otras un ancla no deja moverte más allá de comprobar la excelencia del vuelo de un moscardón desde el sofá de casa.

Ese constante subeybaja me impide encontrar el equilibrio.

Sé que se trata de encontrar nuevos alicientes para sacar de nuevo la cabeza, pero me resulta muy complicado concentrarme, por eso para mí es muy importante “Portero sin red” y la posibilidad de reconectarme conmigo mismo y con todos los que tengo a mi lado.

No voy a pedir paciencia, porque ni yo mismo la tengo para mí, pero me daré más oportunidades, cada día una para poderme liberar del todo. ¿O es que hay otra solución?

La foto es de Ben Hershey

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Nunca se fíen de las mañanas de sol

 

Nunca se fíen de esas mañanas tibias de primavera, no se confíen si sienten el calor del sol en sus mejillas mientras disfrutan de un placentero viernes.  Nunca piensen en la plenitud, no sueñen en estados ideales, simplemente dedíquense a la contemplación, disfruten cada uno de esos momentos que intuyen felices, porque en cualquier esquina una puñalada puede acabar contigo.

Relativicen la existencia y si les queda algún cabo suelto, átenlo, al menos se sentirán mejor y podrán cerrar los ojos, darle al play de su música favorita y dejarse ir. La herida sigue abierta.

 

La foto es de John Towner

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Carpe diem, Euse

Hablamos de la vida, de la suya y de la mía. Antes de empezar a pedalear, recordamos entre risas los viejos tiempos, aquel día en el que por primera vez me invitó a ir en bicicleta para recuperarme de una operación de rodilla.

Hablamos de libros, de series de televisión, de los hijos, de su próxima velada en el Liceu, de ópera y también del futuro, de su futuro. Mientras pedaleábamos vi como su mirada se iluminaba, porque después de tanto tiempo, de tantos palos, veía cómo su anhelo estaba muy próximo a cumplirse.

Seguramente era mi mejor amigo, un tipo al que siempre tenía a mi lado en los buenos y en los malos momentos aunque hiciera semanas que no cruzara una palabra con él.

Era una buena persona que lo daba todo, que te lo ponía todo fácil. Un amigo incondicional, un tipo educado, amable, una persona genial, fiel, de esos que siempre querrías tener a tu lado, de aquellos que te marcan, de los que dejan huella, un tipo al que nunca olvidaré y que tendré presente cada día de mi vida.

Aquella mañana de primavera estará para siempre grabada en mi mente. Aquel segundo infinito en el que el tiempo se detuvo, martilleará mi cabeza de por vida y todas mis preguntas se quedarán sin respuestas.

Atrás nos quedarán los recuerdos, esos momentos compartidos que nadie nos podrá robar, esas horas que pasamos juntos sin saber que eran las últimas.

Amigo, nos has dejado huérfanos y sin lágrimas. Te has ido y ya no volveremos a disfrutar nunca más de tu compañía, lo que nadie nos va a quitar nunca son los recuerdos y el privilegio de tu amistad.  Descansa en paz, Euse.

La foto es de Eulàlia Gil

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Cuando tus ojos vuelven a brillar

Crees que lo tienes todo bajo control, cuentas calorías, ahorras en carbohidratos, acabas con el azúcar. No te ves bien, el espejo te engaña, no te gustan tus caderas, tus piernas son demasiado gruesas. Tienes frío, problemas hormonales y cada vez más sueño. Te refugias en tí misma, nadie te comprende, apenas te relacionas con los amigos de siempre y la familia te agobia.

Te bloqueas ante el plato de comida. Te pesas, vuelves a pesarte. Te miras en el espejo, no estás contenta. Sigues contanto calorías, no eres tú, pero todo está bajo control, nada hay que temer. No puedes concentrarte, no entiendes porqué en casa todo son silencios y caras de preocupación.

No comprendes porqué hay que acudir a un terapeuta, ni tampoco esas primeras charlas en las que te hablan de un problema que no existe, crees que estás rodeado de paranoicos. Cada vez tienes más frío, cada vez estás más cansada, pero no hay motivo de alerta, porque todo está bajo control, hasta que ves que tu mundo poco a poco se está viniendo abajo. Ese es el momento determinante, porque todos pueden oír el clic, tu cara empieza a iluminarse, en casa se acaban los silencios y tus ojos vuelven a brillar.

Emma vol viure: http://www.ccma.cat/video/embed/5716529

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