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The wire: Narcos y polis

Si la primera temporada desarrolla el argumento del conflicto entre polis y cacos de manera apasionante, la segunda lo extiende, centrándose en el puerto B’more, el contrabando de mercancías y los oscuros proveedores de droga. En la tercera temporada, la serie enfoca a los políticos de la ciudad. En la cuarta aparecen los niños de los barrios bajos y también Marlo y sus matones. La quinta temporada, en la que los medios de comunicación pasan por la lupa del guionista, consigue enlazar todas las anteriores y ofrece un desenlace magistral.

Juan  José Gomez Cadenas. Lacedemonios. JotDown 2.

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El día que nazis y japoneses ganaron la II Guerra Mundial

El asesinato de Franklin D. Roosevelt en 1933 impide a Estados Unidos recuperarse de los devastadores efectos de la gran depresión del 29 y sin el apoyo norteamericano, Inglaterra y el resto de aliados fueron derrotados por el Eje. La flota japonesa conquista Hawaii y la costa Oeste de Estados Unidos en una operación relámpago.

La costa Este está ocupada por Alemania. Japoneses y alemanes se reparten el primer mundo, un mundo sin Adolf Hitler, incapacitado por una sífilis cerebral por lo que es sustituido por Martin Bormann.
En África, los nazis llevan a cabo un masivo exterminio de judíos y negros; y desecan el mar Mediterráneo para convertirlo en tierras de cultivo.
Japón, que ocupa desde hace años China y Rusia, se lanza a la conquista de toda Asia y de Sudamérica. El inestable equilibrio mundial se traslada es una guerra fría con alemanes y japoneses como antagonistas.
Los nazis desarrollan nuevas tecnologías que les permiten disponer de la bomba atómica y la de hidrógeno, dos elementos que quieren utilizar para ocupar Japón.

mapaEsto es una ucronía, ‘un what if ?‘. Es ‘El hombre en el castillo‘, una novela de ficción escrita por Philip K. Dick en 1962 y que estrenó el género. La acción transcurre en Estados Unidos, 15 años después de que el Eje derrota a los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Ahora Amazon la ha llevado a la pantalla, en uno de los más prometedores estrenos del año.
¿Qué hubiera pasado si los nazis y Japón hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo sería el mundo si la primera bomba atómica hubiera sido lanzada por los alemanes sobre Washington y no por los norteamericanos sobre Hiroshima?

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Borgen

borgenEs Borgen, la Arcadia en un sistema democrático que causa envidia, un modelo político basado en la tolerancia, la perfección en las relaciones entre los políticos y los medios, todo en esta serie llama la atención a partir de la figura de la protagonista, la política Birgitte Nyborg, y que aglutina todos los elementos en juego.

Un príncipe no debe tener otro objetivo ni otra preocupación, ni debe considerar como suya otra misión que la de la guerra” (Maquiavelo)

Política, ama de casa y mujer. Pero sobre todo Birgitte es una estratega que construye elementos sólidos en la sede parlamentaria y castillos de naipes en casa. En tres temporadas, vivimos el ascenso, auge y regreso de un animal político, en una serie que sirve para abrirnos los ojos y comprobar cómo las relaciones entre las personas son el hilo conductor de una gran historia.

Es mucho más seguro para un príncipe ser temido que ser amado” (Maquiavelo)

Y especialmente interesante resulta el ‘backstage’, esas reuniones a horas intempestivas en cualquier despacho donde se articulan pactos electorales, filias y fobias entre los políticos. La serie es redonda y, además de Nyborg, otros protagonistas comparten cartel con ella durante los 30 capítulos de que consta la serie.

La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando” (Winston Churchill)

En la primera temporada, los secretos de su jeje de gabinete, Kasper Juul, la lucha contra la corrupción o incluso los complicados equilibrios en casa, sirven para dibujar un personaje poliédrico, capaz de destituir a una ministra que ha adornado en exceso su currículum o de pedir a su esposo que no acepte un trabajo por la relación que el mismo pudiera tener con un contrato firmado por el gobierno.

Negar la existencia de un fantasma solo lo convertirá en más grande” (Proverbio groenlandés)

Pero sobre todo es Borgen una lección de democracia. Causa envidia la política de pactos electorales, cómo partidos con escasas opciones de éxito por sí mismos son capaces de unir fuerzas en su lucha contra los más poderosos y cómo por el camino se negocian ideales y prebendas.

“Todos los profetas armados han triunfado; los desarmados han perecido” (Maquiavelo)

La utilización de los medios por parte de los políticos y la presencia de éstos en los grandes medios para dar respuesta de forma inmediata a cualquier tipo de crisis. Es Borgen el arte de los equilibrios, saber jugar con la opinión pública, influir en los medios y decantar la balanza de las encuestas, todo tan sencillo como complejo.
La serie es una lección de alta política en tiempos en los que en España, todo es más simple y los políticos muestran ese burdo proceder que les hace confundir un plato con un vaso o una nacionalidad con otra. En Borgen no hay casos Pujol ni atisbo de la Gurtel o de algún Bárcenas, simplemente porque los políticos no viven de sus cargos, sino de su capacidad intelectual y la diferencia es notable.
Por ejemplo, en un capítulo se demuestra que la primera dama ha utilizado la VISA del marido para compras personales y las consecuencias son inmediatas, como la de aquel ministro invitado por una empresa de tecnología a una cacería para que su ministerio mire con mejores ojos la compra de unos aviones.
En Borgen hay lecciones de democracia, de política de Estado y también pequeñas y grandes miserias, aunque hasta éstas, se tratan de otra manera.
Al inicio de cada capítulo, una cita nos dibuja parte de la historia que vamos a ver. Cinco de ellas han ilustrado los primeros párrafos, quedan otras 25, elijan la que más les convenga para cada momento:

  • La política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre (Mao Zedong).
  • La confianza es buena, el control es mejor (Lenin).
  • La historia es una pesadilla de la que intento despertar (James Joyce).
  • No sabrás lo que te golpeó hasta que sea demasiado tarde (Productores de armas estadounidenses).
  • A un príncipe nunca le faltan buenas razones para romper sus promesas (Maquiavelo).
  • La guerra es justa cuando es necesaria (Maquiavelo).
  • Mantén a tus amigos cerca de ti, pero a tus enemigos aún más cerca (Sun Tzu).
  • La nuestra es una victoria vacía (Thomas Nielsen, presidente de los sindicatos daneses).
  • Si se ha de herir a un hombre, debe hacerse tan gravemente que no se pueda temer su venganza (Maquiavelo).
  • Mucho de lo que pasa por idealismo es odio o amor al poder enmascarado (Bertrand Russell).
  • Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen (Mateo 5:44).
  • El danés es un escéptico, porque la historia de Dinamarca es la historia de la caída de una tribu poderosa (Johannes Wilhem Jensen).
  • Llevad la carga del hombre blanco, las salvajes guerras por la paz. Llenad la boca del hambre, y ordenad el cese de la enfermedad (Rudyard Kipling).
  • El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar (Winston Churchill).
  • Ser o no ser, esa es la cuestión (Shakespeare).
  • En la mitad de mi viaje por la vida, me encontré en una selva oscura (Dante Aligheri).
  • Nosotros pocos, felices pocos, nosotros, una banda de hermanos (Shakespeare).
  • Algunos hombres cambian de partido por el bien de sus principios, otros cambian de principios por el bien de sus partidos (Winston Churchill).
  • Los cerdos daneses son saludables, están saturados de penicilina (Michael Witte).
  • El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones (Antiguo refrán).
  • Me gustán más los sueños de futuro que la historia del pasado (Thomas Jefferson).
  • Se puede engañar a algunas de las personas todo el tiempo, y a todos los del pueblo algunas de las veces, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo (Abraham Lincoln).
  • Conoce bien qué es lo que te lleva hacia adelante y lo que te retiene, y escoge el camino que te conduce a la sabiduría (Buda).
  • Atreverse es perder el equilibrio momentáneamente. No atreverse es perderse a uno mismo (Kierkegaard).
  • Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder (Abraham Lincoln).
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(ni un spoiler)

Los dos primeros minutos del último capítulo de la tercera temporada de ‘House of cards‘  son de lo mejor que he visto en televisión en mucho tiempo. No se trata de cómo la música  complementa únicamente la historia sino cómo nos ofrece todos los elementos, mientras plano a plano, nota a nota nos advierte de la situación y de lo que vendrá.

La serie ha ido ganando en intensidad con el paso de los capítulos y alcanza su clímax justo al final. Sigue siendo la historia de los Underwood, de Frank y de Claire, pero poco a poco otros personajes van ganando enteros, como Doug Stampler, Remy Danton, Gavin Orsay, Heather Dunbar o Rachel Posner.

Sin embargo, en la tercera temporada, la aparición de Tom Yates, un escritor de éxito contratado por el presidente para escribir un panfleto que le ayude en la reelección, es definitiva. Si Frank sigue guiñando el ojo al espectador ofreciendo su visión a cámara en determinados momentos, Yates aparece como la visión del espectador compartiendo la escena e interactuando.

No le den más vueltas, mejor ver la serie. Suena JJ Grey & Mofro, the Sun is shining down: “¿Cuántos días más puedes aguantar? ¿Cuánto tiempo más puedes esperar?

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Breaking bad, finish good

 mascarasCada palabra encaja en los diálogos y los planos están perfectamente diseñados. Todo en ‘Breaking Bad‘ está calculado al detalle, desde la evolución de la historia hasta la de los personajes. Nada es producto del azar.

Escribo esto cuando aún me faltan unos pocos capítulos para terminar una de las mejores series de televisión que he visto –Fargo, juega en otra categoría-.  Es una historia con un inicio simple, es la historia de Walter White, un triste profesor de química de un instituto de Alburquerque, a quien le diagnostican cáncer.

Como no dispone de recursos económicos para hacer frente a la terapia, decide dedicarse a ‘cocinar’ metanfetamina tras entrar en contacto con uno de sus alumnos del pasado (Jesse Pinkman). El cuñado de Walter es un agente de la DEA (Hank Schrader). El juego es tan simple como complejo, las cartas están en juego en una partida que se prolonga durante cinco temporadas y un año de tiempo real.

La historia es inteligente, la trama da continuos giros y crea esa adicción que solo es posible cuando Heisenberg, Gus Fring, los carteles mexicanos de la droga, lo que se cuece en el interior de la cadena de comida rápida los Pollos Hermanos, lo que esconde Vamonos Pest y esa metanfetamina azul entran en juego. El trasfondo es la protección de la familia, un principio básico en todas las historias con base mafiosa, porque inicialmente lo que Walter White pretende es amasar dinero para que los suyos no tengan problemas económicos cuando él falte.

Durante la serie encontramos conexiones con la poesía de Walt Whitman, retazos de la compleja personalidad de Jesse Pinkman, la actuación de un estrafalario abogado (Saul Goodman), y una serie de pistas que Vince Gilligan, el creador de la serie, nos va dejando por el camino para que después podamos componer el rompecabezas.

Casi siempre en las series lo que importa es el desenlace, pero no en Breaking Bad, porque ya imaginas mucho antes cómo acabará todo -o eso creo-. Resulta más inteligente el qué y esa manera como todo va fluyendo mientras esa metanfetamina azul no se acaba. En ese caso veremos qué antidoto se consigue para desintoxicarnos.

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ScreenHunter_002Frank Underwood se ha dedicado toda su vida a amasar poder, a intrigar entre bastidores. Lo hizo como vicepresidente, jugando con los sindicatos, los lobbistas y en las bambalinas del Congreso. Jugó a filtrar informaciones y vimos su peor cara. Por el camino se quedó el senador Peter Russo, la joven periodista Zoe Barnes y el multimillonario Raymond Tusk; después fue el turno del presidente.

Ahora, en la tercera temporada, ha llegado el momento de demostrar cómo Underwood y su adorable esposa Claire se mueven cuando los focos les señalan en la escena principal y esperar esas confesiones a cámara que convierten a Kevin Spacey y a la serie de David Fincher en una producción de culto.

La fotografía que acompaña el texto procede de la revista Panenka y del montaje que Nerea Palacios ha realizado en el último número en el que mezcla fútbol y serie.

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Frank Underwood, the referee

Imagen
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‘The Affair’, el triunfo de la simplicidad

La historia de ‘The Affair’ no promete muchas emociones hasta que descubres que su secreto está en la simplicidad de la trama y en esas dosis adictivas que ofrecen unos guionistas que dividen cada episodio en dos puntos de vista: el de Noah (Dominic Wilson) y el de Alison (Ruth Wilson).

Noah es un maestro de escuela que pretende emular a su suegro, un escritor de éxito. En una localidad de veraneo conoce a Alison, una camarera de un restaurante que vive atormentada por la muerte de su hijo de cuatro años, y entre ellos nace una aventura amorosa.

En la historia entre Noah y Allison, lo más importante no es lo que ocurre sino quien lo cuenta. En la primera mitad de cada capítulo se ofrece la versión de uno de los dos personajes, en la segunda parte, la del otro. Los argumentos no son coincidentes, así que tienes que elegir con que verdad te quedas.

Una investigación policial envuelve la trama en uno de los primeros giros argumentales de una serie que ha triunfado por todo lo alto en la primera temporada y que ya tiene garantizada la segunda.

¿Nada nuevo? ¿Un maduro marido aburrido casado con una rica heredera? ¿Una atractiva camarera y una historia de amor en un lugar de veraneo? ¿Un tema manido? Una serie imperdible, hasta es perfecta la canción de Fiona Apple que sirve de banda sonora.

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