Estoy convencido de que en unos 20 ó 30 años habremos conseguido vencer a la muerte, curar el envejecimiento. En 2.045 vamos a ver la muerte de la muerte y es que en los próximos 20 años se producirán más cambios que en los 2.000 años anteriores. La velocidad del cambio tecnológico es brutal, nos enfrentamos a un tsunami tecnológico.
¿Cómo vamos a detener el envejecimiento? Vamos a poder cambiar órganos y no con transplantes de otras personas, sino que con tus propias células se va a poder reciclar el propio cuerpo. Vamos a conseguir que las células vivan eternamente, que es lo que hace el cáncer.
¿Sabe una cosa? El cáncer nos descubrió cómo no envejecer, porque las células cancerígenas no envejecen. El cáncer hay que matarlo, por sí mismo no muere y vamos a poder controlar la edad de las células.
Tendremos la posibilidad científica de poder vivir casi indenifidamente. ¿Qué cómo vamos a cabar en la tierra si ya somos 7.200 millones de personas? La población mundial se está estabilizando y puede llegar a los 9.200 millones de habitantes. No veo un problema, porque en 20 años se iniciará la colonización de Marte.
Se va a poder controlar y prevenir enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson con la secuencia del genoma humano. Próximamente se podrá secuenciar el genoma humano por 10 euros para poder saber qué enfermedades puedes tener en los próximos años. Le recuerdo que el primer genoma humano que se secuenció costó más de mil millones de dólares al gobierno norteamericano. Hoy vale 950 euros y en diez años, costará 10 euros y te dará toda la información desde el punto de vista genético.
¿Y que pasará en estos 20 ó 30 años antes de conseguir vencer a la muerte? La solución es la criogenización. Ahora tres centros que se dedican a ello, dos en Estados Unidos y otro en Rusia. El cuerpo es clonable, no hace falta guardarlo, solo el cerebro hay que criogenizar. Es que además en poco tiempo se puede llegar a depositar en la nube todas nuestras memorias procedentes del cerebro.
También va a ser posible la telepatía. Algo que parece de ciencia ficción será posible. Hay lectores de mentes y vamos a poder transmitir mensajes por telepatía en un segundo.
¿Qué más nos espera el futuro? Los coches sin conductor, la comida cultivada sin necesidad de sacrificar animales. Tendremos jamón sin que salga del cerdo o una pechuga de pollo que no viene de un pollo. Tendrá el mismo sabor o más, porque los sabores se pueden potenciar. Además la comida será más barata y más ecológica.
Las tecnologías han cambiado exponencialmente en los últimos años. La energia solar sustituirá a los combustibles fósiles. En 20 años ni usaremos gasolina ni gas natural. Repsol, por ejemplo, no va a existir en 20 años.
La computación cuántica va a permitr aumentar exponencialmente los niveles de computación. Ahora es digital, son ceros y unos; pero la computación cuántica tiene más posibilidades. Además aparecen los circuitos en tres dimensiones, cosa que ahora son planes.
La Inteligencia Artificial superará a la humana. Ahora la IA es superior en muchas cosas: velocidad de transmisión, fiabilidad, precisión… Nos ha superado en el nivel de procesamiento y de relaciones.
En 2029 se va a superar el test de Alan Turing y no vas a saber si estás hablando con una máquina o con un humano; y en 2045 vamos hacia la singularidad tecnológica total. Computadoras que tendrás la inteligencia acumulada de toda la humanidad. ¿Que qué pasa con el hombre entonces? Vamos a ver la final de la era humana como la conocemos. En 2045 se inicia la edad posthumana. Nuestros cerebros procesarán a la velocidad de las computadoras.
En 20 años no ha a existir la basura, la vamos a reciclar. Será un mundo de telepatía, de inmortalidad, de posibilidades ilimitadas y no solo en la Tierra, también fuera de la Tierra.

José Luis Cordeiro, profesor fundador de la Singularity University

Charla con Iñaki Gabilondo en ‘Cuando ya no esté

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Muk-bang, cenas por streaming

mok

 El ‘Muk-bang‘ es un fenómeno de difícil descripción. Se hace difícil comprender cómo alguien puede pagar por ver cómo otra persona desde el otro lado del ordenador se prepara una cena, se la come y mientras le da charla a los ‘voyeurs’ del streaming. Todo ocurre en Corea del Sur y tiene a dos principales actores:  Lee Chang-huyn y Park Seo-yeon. Cada uno de ellos puede reunir a más de 10.000 personas frente a su canal de streaming y ganar unos mil euros por una hora de sesión.

Visto a la distancia, el ‘Muk-bang’ no tiene nada de gracia. Observar durante algo menos de una hora a alguien comiendo grandes cantidades de fideos, alitas de pollo o pedazos de pizza al por mayor produce más repugnancia que placer, pero todo es cuestión de usos culturales.

Al parecer, en Corea del Sur una buena parte de la población se somete a dieta y ver comer a los demás es un modo de terapia, que también puede aliviar su soledad.


 

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El empeño es el motor que necesitas para conseguir lo que anhelas y también así ocurrió en el caso de Héctor René Lavandera. Igual que se nos haría impensable imaginar un gran bailarín cojo, pensar en la posibilidad de que un mago manco pueda triunfar nos sugiere un pronunciado arqueo de cejas.

Esta es la historia de un niño que se fascinó la primera vez que vio la actuación en directo de un mago. Era un mago de los de antes, de los de siempre, en este caso el prestidigitador se llamaba Chang, era chino y vestía un kimono con unos dragones de seda bordados.

Chang es un maestro haciendo que las cosas aparezcan y desaparezcan. Cuando sale del café Avenida, aquel invierno de 1935 en Buenos Aires, René, con siete años, ya sabía lo que quería ser de mayor, aunque el destino le deparó unas cuantas sorpresas y muchas dificultades por el camino.

Como el sonido de aquel frenazo, dos años después, al cruzar una carretera. Un auto le acaba de destrozar el brazo derecho al diestro René. Una operación de urgencia para quedarse con parte del brazo y sin su mano derecha, esa que ya utilizaba para sus primeros trucos, aquellos en los que la moneda, el pañuelo o las cartas desaparecían o aparecían alineadas a conveniencia, como aquella tarde en la que Chang le abrió los ojos y ya nunca más pudo cerrarlos.

Pasaron unos cuantos años antes de que apareciera por su casa de Tandil un libro de magia. El tratado de ‘Cartomagia’ de Joan Bernat y Esteban Fábregas: “El mundo maravilloso de los naipes, el tratado completo de manipulación de cartas y composición, con ellas, de juego de manos, al alcance de todos”.

Ese libro con el lomo azul y unas elegantes letras en relieve de color plata, fue su principal dedicación durante años. Llegó a saberse de memoria cada uno de los trucos que repetía frente a un espejo y su principal obsesión se centraba en mejorar la agilidad de su mano izquierda.

Con 18 años entró a trabajar en un banco. Era 1955, su padre acababa de morir de un cáncer y su madre estaba endeudada. En el Banco Nación de Tandil, donde se había instalado con su familia en 1943, René es capaz de contar con una mano los fajos de billetes y de escribir tan rápido como sus compañeros a máquina, aunque sólo pudiera hacerlo con la mano izquierda.

En sus ratos libres, seguía sorprendiendo a sus compañeros con los trucos de cartas. Hasta que aparece la primera oportunidad y su talento es conocido más allá del ámbito familiar, de sus amigos o de sus compañeros del banco. En 1960 cuando gana un concurso nacional de ilusionismo, debuta en Buenos Aires y ya todo va deprisa, deprisa.

Cambia de aspecto y hasta de apellido. Ahora será René Lavand, en los sesenta lo francés era sinónimo de ‘chic’, y él interpreta su papel con un frac, un bigotillo fino y la manga derecha de su americana aparcada en el bolsillo.

En 1961 se presenta en Estados Unidos y a partir de entonces triunfa en todo el mundo. Lavand ya se ha convertido en una leyenda en el mundo de la magia, dispone de la mejor técnica, obligada por aquel accidente, y siempre se ha distinguido por ofrecer trucos de magia de proximidad, aquella que realiza frente a ti, sobre el tapete verde y con una frase que lo ha hecho famoso: “No se puede hacer más lento”. ¿O sí?

Hola, em dic Pere, i això és un missatge per a qui conegui el dialecte esquimal kalaallisut.

Así empezaba la entrañable historia que tantas veces hemos podido escuchar durante la publicidad en las radios catalanas. El protagonista era un abuelo que solicitaba ayuda para articular un discurso en un minoritario dialecto durante el enlace de su nieta con un esquimal.

Muchos dudábamos de la veracidad de la historia, de si se trataba de un caso real o de una campaña de marketing. Y es que la mejor manera de mostrar el potencial comunicativo de un mensaje publicitario transmitido es a través de una cuña publicitaria con un ejemplo real.

Esto es lo que ha querido transmitir la Asociación Catalana de Radio (ACR) con esta cuña tan sorprendente: llamar la atención del oyente con un ‘teaser‘ publicitario para posteriormente desvelarlo en una segunda cuña publicitaria.

En medio de una saturación informativa y publicitaria constante, los anunciantes deben buscar alternativas a la publicidad convencional y desmarcarse de la competencia buscando fórmulas creativas que conseguían llamar la atención del consumidor para posteriormente hacerles llegar su mensaje.

La ACR ha conseguido captar nuestra atención, hacernos llegar el mensaje y lo que aún es más difícil, esperar con impaciencia el desenlace del ‘teaser‘, que consiste en ofrecer información fragmentaria sin desvelar la identidad del anunciante.

Quizás el éxito de la campaña publicitaria también ha sido, en gran parte, por presentar un formato cercano, en forma de historia y sin que el consumidor crea que esté siendo expuesto una vez más a mensajes publicitarios, lo cual permite a los oyentes ser más receptivos y mantenerse más expectantes para saber si Pere ha sido capaz de encontrar a alguien que le ayude con el kalaallisut.

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Suena a tópico, pero es miedo

pain(La foto es de Helio León, publicada en Vice)

Ciutat Morta’ nos puso enfrente del televisor para abrir los ojos a una realidad que creíamos lejana. A historias del mundo ‘undeground’ que nada tienen que ver con nosotros, hasta que nos damos cuenta de que todo está íntimamente ligado.

Los vigilantes pertenecen a otra casta y descubrimos que a ellos nadie los controla. Las palabras no tienen el mismo peso, la realidad nunca es igual y muchas veces poco tiene que ver con la verdad sino con la estética física.

Nos asustan las certezas y las incertidumbres. Ya hemos visto cómo un cúmulo de circunstancias te pueden llevar a estar en el momento y el lugar equivocado; y basta con que la policía te confisque tu móvil para poner en marcha la más inquietante de las conspiraciones, porque todo es interpretable.

En aquella sala de espera del Hospital del Mar estaban Patri y su amigo Alfredo, pero también unos cuantos policías encabronados por lo que acababa de pasar y otro grupo de tipos con estética no estándar a los que se señalaría siempre.

Imaginen a Cindy Lauper, Lorne Malvo y Lester Nygaard compartiendo espera y la pregunta sin respuesta del malvado. El resto ya lo sabemos.

Del caso hemos aprendido mucho y todos. Gracias a un documental, la vida en twitter se ha convertido en algo ‘mainstream’ y ha establecido una conexión entre virtualidad y realidad que hasta ahora no se había conseguido. ¿O es qué no hemos visto de lo que es capaz reflejar una red social en unos días?

Hemos descubierto que si algo no aparece en la televisión, no existe; y que los grandes medios no reaccionan ante las grandes historias hasta que éstas no tienen grandes luces de neón anunciándolas y una hora prefijada en la parrilla televisiva. Podríamos recurrir al socorrido argumento de que la crisis ha acabado con los medios y de su incapacidad para invertir en investigación, pero también apuntar a que no se tendría por qué dudar de la versión oficial. ¿O es que acaso no estamos en un país democrático?

En ese punto estamos. En la necesidad de analizar si determinadas estructuras viven ancladas en el interminable proceso de la Transición, como si el tiempo no pasara, como si la tecnología no sirviera para controlar a los vigilantes, como si no nos hubiéramos dado cuenta de que una cosa es la estética y otra la realidad o de que islamismo y yihadismo no son la misma cosa, como ya sabemos.

Solamente torturas, no falso testimonio, solamente torturas”. Estas palabras pronunciadas por Marcos González, el portavoz de SAPOL sobre las acusaciones a sus compañeros Víctor Bayona y Bakari Samyang, ya no nos alertan, sino que convierten el escenario en una película de terror real.

En esta historia está la esencia de la otra Barcelona. De la Barcelona de ‘La Bata de Boatiné’, de la Barcelona Queer (qué es?) que dibuja Helio León en ‘Vice’, de las alcantarillas de la ciudad, de la poesía de Patricia Heras, del porno terrorismo y de Lady Pain, de esa ciudad desconocida e inquietante que acabamos de descubrir. Suena a tópico, es realidad.

Kalistack from devotion bcn on Vimeo.

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La ‘Ciutat Morta’ de Patricia Heras

herasLa madrugada del 4 de febrero de 2006, Patricia Heras se cayó de su bicicleta. Fue al servicio de urgencias del Hospital del Mar. Allí, mientras esperaba ser atendida, empezó una pesadilla que acabó con su suicidio.

La historia fue silenciada por los grandes medios, pero llegó al público por medio del documental: “Ciutat Morta“, que hoy emite Canal 33 (22.25 horas), aunque con una censura de cinco minutos, tal y como ha ordenado como medida cautelar un juzgado de Barcelona, al considerar que algunas de las imágenes y opiniones que hacen referencia al anterior jefe de información de la Guardia Urbana de Barcelona, Víctor Gibanel, podrían suponer  una violación de su derecho al honor.

La historia no dejará a nadie indiferente y te preguntarás cómo puede ser que no conocieras esta historia, pero también cómo puede ocurrir algo así en un país democrático.

Patricia explicaba así los hechos en su blog

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