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Laura se la juega

camposSi hubiera conseguido 2.209 votos, ella no estaría allí. Si no hubiera aparecido la papeleta de su partido en aquel desempate en los Juzgados de Sabadell, tampoco. La vida muchas veces es un cúmulo de casualidades, en otras hace falta esa pizca de suerte, pero siempre es cuestión de creer en ella y generarla en torno a ti. Seguramente eso es lo que ha ocurrido.
Montcada i Reixac (35.000 habitantes) siempre ha sido un caso atípico dentro del panorama electoral. Vivir a la sombra de Barcelona, rodeada de autopistas, de líneas férreas -ninguna soterrada, por cierto-, de una cementera, ser ‘prime time‘ de las noticias por los continuos atascos a primera hora y tener récord mundiales de contaminación nos debe imprimir esa carácter único, una manera de ir a contracorriente, por eso desde que se instauró la democracia solo hemos tenido tres alcaldes y una alcaldesa accidental.
Entre 1979 y 1999, Montcada apostó por José María Campos allí en el partido que militara, en el PSUC (1979-1983), en el PCC (1983-91), en el PEC (1991-95) o en IC-EV (1995-99). El socialista César Arrizabalaga tomó el relevo hasta el 2010 y después la también socialista Maria Elena Pérez, sustituida accidentalmente por su compañera de partido Carmen Porro.
El caso Mercurio y la posterior gestión de las consecuencias del mismo han azotado de tal manera al PSC en Montcada, que los socialistas perdieron buena parte de su apoyo popular, a pesar de que volvieron a ser el partido más votado en las últimas elecciones.
Entonces apareció el destino, en forma de empate técnico entre ICV y C’S. El empate a cuatro concejales entre estos tres partidos, el hundimiento de CiU (que pasó de 5 a 2), socio histórico del PSC en Montcada -aquellas cosas de la singularidad montcadense-, el auge de ERC y de Círculo Montcada (3 cada uno) y la aparición en escena de la CUP (1) ha permitido un acuerdo municipal inesperado.
ERC (3), Círculo (3) y las CUP (1) han decidido que se visualice el cambio, castigar al PSC a la oposición dieciséis años después y dejar de lado a C’S, CiU y el PP.
Será Laura Campos, la cabeza de lista de ICV, la nueva alcaldesa. Una bocanada de aire fresco, 37 años, y concejal desde hace ocho. Todas las miradas estarán puestas en ella, las de los tres partidos que le han dado la confianza, las del resto de fuerzas y las de los ciudadanos, que quieren liberarse de una vez de los estigmas, de sentirse señalados indirectamente por el caso Mercurio y de ser noticia por esa telaraña de autopistas que nos ahoga y por esos trenes que nos separan.
En periodos convulsos como éste, se presenta una buena oportunidad para volver a creer en la política y en las personas, Laura se la juega, como se la jugó su padre, José María, aunque de eso ya han pasado 36 años, casi los mismos que tiene ella ahora. Buena suerte.

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