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El día que nazis y japoneses ganaron la II Guerra Mundial

El asesinato de Franklin D. Roosevelt en 1933 impide a Estados Unidos recuperarse de los devastadores efectos de la gran depresión del 29 y sin el apoyo norteamericano, Inglaterra y el resto de aliados fueron derrotados por el Eje. La flota japonesa conquista Hawaii y la costa Oeste de Estados Unidos en una operación relámpago.

La costa Este está ocupada por Alemania. Japoneses y alemanes se reparten el primer mundo, un mundo sin Adolf Hitler, incapacitado por una sífilis cerebral por lo que es sustituido por Martin Bormann.
En África, los nazis llevan a cabo un masivo exterminio de judíos y negros; y desecan el mar Mediterráneo para convertirlo en tierras de cultivo.
Japón, que ocupa desde hace años China y Rusia, se lanza a la conquista de toda Asia y de Sudamérica. El inestable equilibrio mundial se traslada es una guerra fría con alemanes y japoneses como antagonistas.
Los nazis desarrollan nuevas tecnologías que les permiten disponer de la bomba atómica y la de hidrógeno, dos elementos que quieren utilizar para ocupar Japón.

mapaEsto es una ucronía, ‘un what if ?‘. Es ‘El hombre en el castillo‘, una novela de ficción escrita por Philip K. Dick en 1962 y que estrenó el género. La acción transcurre en Estados Unidos, 15 años después de que el Eje derrota a los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Ahora Amazon la ha llevado a la pantalla, en uno de los más prometedores estrenos del año.
¿Qué hubiera pasado si los nazis y Japón hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo sería el mundo si la primera bomba atómica hubiera sido lanzada por los alemanes sobre Washington y no por los norteamericanos sobre Hiroshima?

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(ni un spoiler)

Los dos primeros minutos del último capítulo de la tercera temporada de ‘House of cards‘  son de lo mejor que he visto en televisión en mucho tiempo. No se trata de cómo la música  complementa únicamente la historia sino cómo nos ofrece todos los elementos, mientras plano a plano, nota a nota nos advierte de la situación y de lo que vendrá.

La serie ha ido ganando en intensidad con el paso de los capítulos y alcanza su clímax justo al final. Sigue siendo la historia de los Underwood, de Frank y de Claire, pero poco a poco otros personajes van ganando enteros, como Doug Stampler, Remy Danton, Gavin Orsay, Heather Dunbar o Rachel Posner.

Sin embargo, en la tercera temporada, la aparición de Tom Yates, un escritor de éxito contratado por el presidente para escribir un panfleto que le ayude en la reelección, es definitiva. Si Frank sigue guiñando el ojo al espectador ofreciendo su visión a cámara en determinados momentos, Yates aparece como la visión del espectador compartiendo la escena e interactuando.

No le den más vueltas, mejor ver la serie. Suena JJ Grey & Mofro, the Sun is shining down: “¿Cuántos días más puedes aguantar? ¿Cuánto tiempo más puedes esperar?

ScreenHunter_002Frank Underwood se ha dedicado toda su vida a amasar poder, a intrigar entre bastidores. Lo hizo como vicepresidente, jugando con los sindicatos, los lobbistas y en las bambalinas del Congreso. Jugó a filtrar informaciones y vimos su peor cara. Por el camino se quedó el senador Peter Russo, la joven periodista Zoe Barnes y el multimillonario Raymond Tusk; después fue el turno del presidente.

Ahora, en la tercera temporada, ha llegado el momento de demostrar cómo Underwood y su adorable esposa Claire se mueven cuando los focos les señalan en la escena principal y esperar esas confesiones a cámara que convierten a Kevin Spacey y a la serie de David Fincher en una producción de culto.

La fotografía que acompaña el texto procede de la revista Panenka y del montaje que Nerea Palacios ha realizado en el último número en el que mezcla fútbol y serie.

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Frank Underwood, the referee

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‘The Affair’, el triunfo de la simplicidad

La historia de ‘The Affair’ no promete muchas emociones hasta que descubres que su secreto está en la simplicidad de la trama y en esas dosis adictivas que ofrecen unos guionistas que dividen cada episodio en dos puntos de vista: el de Noah (Dominic Wilson) y el de Alison (Ruth Wilson).

Noah es un maestro de escuela que pretende emular a su suegro, un escritor de éxito. En una localidad de veraneo conoce a Alison, una camarera de un restaurante que vive atormentada por la muerte de su hijo de cuatro años, y entre ellos nace una aventura amorosa.

En la historia entre Noah y Allison, lo más importante no es lo que ocurre sino quien lo cuenta. En la primera mitad de cada capítulo se ofrece la versión de uno de los dos personajes, en la segunda parte, la del otro. Los argumentos no son coincidentes, así que tienes que elegir con que verdad te quedas.

Una investigación policial envuelve la trama en uno de los primeros giros argumentales de una serie que ha triunfado por todo lo alto en la primera temporada y que ya tiene garantizada la segunda.

¿Nada nuevo? ¿Un maduro marido aburrido casado con una rica heredera? ¿Una atractiva camarera y una historia de amor en un lugar de veraneo? ¿Un tema manido? Una serie imperdible, hasta es perfecta la canción de Fiona Apple que sirve de banda sonora.

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