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El día que nazis y japoneses ganaron la II Guerra Mundial

El asesinato de Franklin D. Roosevelt en 1933 impide a Estados Unidos recuperarse de los devastadores efectos de la gran depresión del 29 y sin el apoyo norteamericano, Inglaterra y el resto de aliados fueron derrotados por el Eje. La flota japonesa conquista Hawaii y la costa Oeste de Estados Unidos en una operación relámpago.

La costa Este está ocupada por Alemania. Japoneses y alemanes se reparten el primer mundo, un mundo sin Adolf Hitler, incapacitado por una sífilis cerebral por lo que es sustituido por Martin Bormann.
En África, los nazis llevan a cabo un masivo exterminio de judíos y negros; y desecan el mar Mediterráneo para convertirlo en tierras de cultivo.
Japón, que ocupa desde hace años China y Rusia, se lanza a la conquista de toda Asia y de Sudamérica. El inestable equilibrio mundial se traslada es una guerra fría con alemanes y japoneses como antagonistas.
Los nazis desarrollan nuevas tecnologías que les permiten disponer de la bomba atómica y la de hidrógeno, dos elementos que quieren utilizar para ocupar Japón.

mapaEsto es una ucronía, ‘un what if ?‘. Es ‘El hombre en el castillo‘, una novela de ficción escrita por Philip K. Dick en 1962 y que estrenó el género. La acción transcurre en Estados Unidos, 15 años después de que el Eje derrota a los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Ahora Amazon la ha llevado a la pantalla, en uno de los más prometedores estrenos del año.
¿Qué hubiera pasado si los nazis y Japón hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo sería el mundo si la primera bomba atómica hubiera sido lanzada por los alemanes sobre Washington y no por los norteamericanos sobre Hiroshima?

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actualidad

¿Faul o Paul McCartney?

faulEl 9 de noviembre de 1966, Paul McCartney murió en un accidente de circulación. John Lennon, George Harrison y Ringo Starr silenciaron su muerte por presiones del servicio inglés de Inteligencia, el MI5, en una operación coordinada por Scotland Yard¿El motivo? Evitar un hipotético “suicidio masivo” de los fans de ‘The Beatles‘. 

Para urdir la trama perfecta, McCartney fue sustituido desde entonces por el bajista canadiense Billy Shears, que tiempo atrás había sido el ganador del concurso ‘El doble de Paul McCartney‘. 

Hasta ahora se consideraba esta historia como una leyenda urbana, una de esas historias que se repiten en el tiempo sin que nadie haya llegado a confirmarlas o a desmentirlas totalmente, pero ahora todo es diferente con la publicación de un cable por parte de ‘Wikileaks‘.

En el mismo se desvela un documento de Scotland Yard que recoge el acta de defunción de Paul McCartney, fechada el 9 de noviembre de 1966, y en la cual el notario Edward Wallance y el jefe de policía de la época, Jills Templeton, dan fe del asunto. Se detalla que la muerte se debió a un accidente de coche en el que McCartney fue arrollado por un camión en el cruce de Abbey Road y Belsize Road, en el norte de Londres.

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television

Pedro y Pablo

reyesPedro Reyes me sorprendió desde la primera vez que lo vi. Seguramente sería en ‘La Bola de Cristal‘, donde descolocaba a la audiencia con esa manera tan particular de tratar el humor, o en alguna de sus versiones particulares de cuentos clásicos, como aquella impagable “Caperucita roja” o los alocados “Tres cerditos”, un cuento en el que el lobo se lucia.

Reyes era el rey del humor absurdo, un cómico surrealista, un tipo que creaba sonrisas desde el absurdo, como también lo hacían Faemino y Cansado, que hasta eran capaces de crear humor con conceptos tan extraños como la filosofía de Kierkegaard.

El iconoclasta Pedro se ha despedido en silencio. Solo tenía 53 años y un montón de proyectos en el cajón. El tipo de la sonrisa fácil, del exceso facial, de ese humor que cambiaba en segundos tu estado de ánimo, se ha ido sin despedirse, pero nos ha dejado mil historias que siempre recordaremos.

El encargado de dar la noticia ha sido su inseparable Pablo Carbonell. Hace ya unos cuantos años, ambos crearon: “Pedro y Pablo”, un dúo teatral con el que se pateaban pequeñas salas sevillanas. Hasta que decidieron instalarse en Madrid.

No es que tuvieran ninguna oferta, sino que decidieron actuar cada día a partir del primero en el parque del Retiro. Alguien los vio y su carrera se encauzó a partir de sus intervenciones en “La Bola de cristal”, el mejor programa infantil de la historia de la televisión, que presentaba Alaska. Ahí nació esta historia que hoy ha acabado.

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divulgacion, magia

El increíble truco de las cartas que cambian de color

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Richard Wiseman empezó trabajando como mago antes de licenciarse como psicólogo y dedicarse a estudiar las pautas del comportamiento humano. En su libro “Rarología” ofrece respuestas, por ejemplo, a cómo tu nombre ha influido en tu vida; o da pautas para descubrir cuando alguien miente.
Es capaz de exponer criterios sobre la buena o la mala suerte en la vida de las personas, determinar cómo es una persona por su forma de andar, cómo se produce la toma de decisiones en una persona, qué es lo que nos hace gracia de los chistes… Una curiosa mezcla de magia, psicología y mentalismo.

El vídeo sorprende porque es una suma de engaños,  en cómo centrar la atención en una cuestión y el resto pasa desapercibido. ¿O no?

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experimento social, videos

Muk-bang, cenas por streaming

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 El ‘Muk-bang‘ es un fenómeno de difícil descripción. Se hace difícil comprender cómo alguien puede pagar por ver cómo otra persona desde el otro lado del ordenador se prepara una cena, se la come y mientras le da charla a los ‘voyeurs’ del streaming. Todo ocurre en Corea del Sur y tiene a dos principales actores:  Lee Chang-huyn y Park Seo-yeon. Cada uno de ellos puede reunir a más de 10.000 personas frente a su canal de streaming y ganar unos mil euros por una hora de sesión.

Visto a la distancia, el ‘Muk-bang’ no tiene nada de gracia. Observar durante algo menos de una hora a alguien comiendo grandes cantidades de fideos, alitas de pollo o pedazos de pizza al por mayor produce más repugnancia que placer, pero todo es cuestión de usos culturales.

Al parecer, en Corea del Sur una buena parte de la población se somete a dieta y ver comer a los demás es un modo de terapia, que también puede aliviar su soledad.


 

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Alejandro El Mono‘ ha muerto. Su hermano y sus amigos, todos ellos hinchas de Independiente, se lanzan a la difícil misión de recuperar los 300.000 dólares invertidos por el fallecido en una joven promesa (Mario Juan Bautista Pittilanga), un futbolista que apuntaba muy alto, que llegó a jugar en la selección argentina Sub 17, pero que poco se fue diluyendo y ahora juega en un torneo menor. Esa es la trama de la novela Papeles en el viento’ de Eduardo Sacheri.

Los tres amigos quieren recuperar la ‘plata’ para que Guadalupe, la hija de ‘El Mono’ tenga una buena educación y asegurarle de esa manera el futuro. Para ello todo vale, desde crear vídeos falsos de Pittilanga hasta manipular sus estadísticas. El objetivo es vender a un delantero que no hace goles y moverse con soltura en las pantanosas aguas de la representación de futbolistas y las negociaciones con los clubes.

La película, que se estrenó el mes pasado en Argentina, es una adaptación de la enorme novela de Sacheri, que ya inspiró “El secreto de sus ojos” una de los mejores films argentinos de siempre.  Esta protagonizada por Diego Peretti, Pablo Echarri y Cecilia Dopazzo.

El empeño es el motor que necesitas para conseguir lo que anhelas y también así ocurrió en el caso de Héctor René Lavandera. Igual que se nos haría impensable imaginar un gran bailarín cojo, pensar en la posibilidad de que un mago manco pueda triunfar nos sugiere un pronunciado arqueo de cejas.

Esta es la historia de un niño que se fascinó la primera vez que vio la actuación en directo de un mago. Era un mago de los de antes, de los de siempre, en este caso el prestidigitador se llamaba Chang, era chino y vestía un kimono con unos dragones de seda bordados.

Chang es un maestro haciendo que las cosas aparezcan y desaparezcan. Cuando sale del café Avenida, aquel invierno de 1935 en Buenos Aires, René, con siete años, ya sabía lo que quería ser de mayor, aunque el destino le deparó unas cuantas sorpresas y muchas dificultades por el camino.

Como el sonido de aquel frenazo, dos años después, al cruzar una carretera. Un auto le acaba de destrozar el brazo derecho al diestro René. Una operación de urgencia para quedarse con parte del brazo y sin su mano derecha, esa que ya utilizaba para sus primeros trucos, aquellos en los que la moneda, el pañuelo o las cartas desaparecían o aparecían alineadas a conveniencia, como aquella tarde en la que Chang le abrió los ojos y ya nunca más pudo cerrarlos.

Pasaron unos cuantos años antes de que apareciera por su casa de Tandil un libro de magia. El tratado de ‘Cartomagia’ de Joan Bernat y Esteban Fábregas: “El mundo maravilloso de los naipes, el tratado completo de manipulación de cartas y composición, con ellas, de juego de manos, al alcance de todos”.

Ese libro con el lomo azul y unas elegantes letras en relieve de color plata, fue su principal dedicación durante años. Llegó a saberse de memoria cada uno de los trucos que repetía frente a un espejo y su principal obsesión se centraba en mejorar la agilidad de su mano izquierda.

Con 18 años entró a trabajar en un banco. Era 1955, su padre acababa de morir de un cáncer y su madre estaba endeudada. En el Banco Nación de Tandil, donde se había instalado con su familia en 1943, René es capaz de contar con una mano los fajos de billetes y de escribir tan rápido como sus compañeros a máquina, aunque sólo pudiera hacerlo con la mano izquierda.

En sus ratos libres, seguía sorprendiendo a sus compañeros con los trucos de cartas. Hasta que aparece la primera oportunidad y su talento es conocido más allá del ámbito familiar, de sus amigos o de sus compañeros del banco. En 1960 cuando gana un concurso nacional de ilusionismo, debuta en Buenos Aires y ya todo va deprisa, deprisa.

Cambia de aspecto y hasta de apellido. Ahora será René Lavand, en los sesenta lo francés era sinónimo de ‘chic’, y él interpreta su papel con un frac, un bigotillo fino y la manga derecha de su americana aparcada en el bolsillo.

En 1961 se presenta en Estados Unidos y a partir de entonces triunfa en todo el mundo. Lavand ya se ha convertido en una leyenda en el mundo de la magia, dispone de la mejor técnica, obligada por aquel accidente, y siempre se ha distinguido por ofrecer trucos de magia de proximidad, aquella que realiza frente a ti, sobre el tapete verde y con una frase que lo ha hecho famoso: “No se puede hacer más lento”. ¿O sí?

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‘The Affair’, el triunfo de la simplicidad

La historia de ‘The Affair’ no promete muchas emociones hasta que descubres que su secreto está en la simplicidad de la trama y en esas dosis adictivas que ofrecen unos guionistas que dividen cada episodio en dos puntos de vista: el de Noah (Dominic Wilson) y el de Alison (Ruth Wilson).

Noah es un maestro de escuela que pretende emular a su suegro, un escritor de éxito. En una localidad de veraneo conoce a Alison, una camarera de un restaurante que vive atormentada por la muerte de su hijo de cuatro años, y entre ellos nace una aventura amorosa.

En la historia entre Noah y Allison, lo más importante no es lo que ocurre sino quien lo cuenta. En la primera mitad de cada capítulo se ofrece la versión de uno de los dos personajes, en la segunda parte, la del otro. Los argumentos no son coincidentes, así que tienes que elegir con que verdad te quedas.

Una investigación policial envuelve la trama en uno de los primeros giros argumentales de una serie que ha triunfado por todo lo alto en la primera temporada y que ya tiene garantizada la segunda.

¿Nada nuevo? ¿Un maduro marido aburrido casado con una rica heredera? ¿Una atractiva camarera y una historia de amor en un lugar de veraneo? ¿Un tema manido? Una serie imperdible, hasta es perfecta la canción de Fiona Apple que sirve de banda sonora.

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cine

Isla mínima, isla máxima

marismas

Es ‘La Isla mínima‘ una agradable sorpresa. Una película negra y redonda con una fotografía inmejorable, un guión equilibrado y muy bien contextualizada. Unos asesinatos en serie en la España de los ochenta, la dualidad de dos policías en los primeros años de la democracia en España que investigan en un pueblecito de las marismas del Guadalquivir “un sitio que se traga a la gente, un día estás hasta que de repente desaparece“.
Dirigida por Alberto Rodríguez, es un dibujo de aquella época. Una historia de usos y costumbres, de un poli bueno y de otro malo, de un demócrata y de otro salido de las alcantarillas del franquismo. El trabajo de Raúl Arévalo y de Javier Gutiérrez es creíble, como la ambientación y la escenografía, que te lleva a un pueblo escondido entre los arrozales del Guadalquivir donde todo vale, y también el contexto social.
En ese entorno mínimo en el que todos se conocen se mezclan la droga y el proxenetismo, la violencia machista y la lucha sindical. Es una historia coral con más de 40 personajes en la que todo te atrapa y que al final, todo más o menos cuadra.
La Isla Mínima‘ tiene alguna reminiscencias de ‘True Detective‘. La historia, las desapariciones de chicas, la fotografía de los arrozales y hasta ese bigote de Arévalo que nos recuerda al de Matthew McConaughey. Me ha encantado.

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