telaEsos hilos invisibles que mueven nuestras vidas sin que nadie lo perciba.
Ese tiempo detenido en una telaraña que no te deja escapar.
Esa vida efímera que se escurre entre suspiros sin respirar.
Hilos invisibles en un tiempo detenido.
Vida efímera.

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Vida efímera

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floresNi la ves, ni siquiera la intuyes, pero imaginas un haz de luz lejano y con ello ya te sientes bien, te ilusionas. Sueñas con una remota posibilidad y te despiertas con una sonrisa.

“Voy a hacer una pregunta”, dijo el rey Milinda al venerable Nagasena.

“¿Puedo contestar?”. Nagesena dijo: “Por favor, haga su pregunta”.

Dijo el rey: “Ya he preguntado”.

Contestó Nagasena: “Ya he respondido”.

Dijo el rey: “¿Qué respondió?”

Nagasena dijo: “¿Qué preguntó?”

El rey dijo: “No pregunté nada”

Nagasena dijo: “No respondí nada”

(Sabiduría Zen)

¿Es un punto de partida, un inicio, el principio de lo que tiene que ser un gran final?

 

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Voy a hacer una pregunta

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ladamaAunque la junta militar cambiara en su día la Constitución birmana para impedirlo, Aung San Suu Kyi, la Premio Nobel de la Paz de 1991, esta vez sí será la presidenta de su país y pondrá fin a 56 años de una dictadura militar.
Ya ganó los comicios en 1990, pero la Junta Militar no validó los resultados porque “no estaban de acuerdo con la Constitución“, una carta magna diseñada expresamente para que ella no pudiera ser nunca la presidenta, porque una presidenta no puede estar casada con un extranjero, porque una presidenta tampoco podía haber sido una prisionera política.
La historia de Aung San Suu Kyi es la de la persistencia. Ella es hija del general nacionalista Aung San, quien negoció con el Imperio Británico la independencia Nacional, y fue asesinado por un complot militar cuando ella tenía dos años.
Birmania fue independiente en 1948 y en 1960, su familia se instaló en la India. Un golpe militar en 1962, a cargo de Ne Win, ya les impidió volver y después, ella se instaló en Londres. Allí se casó con Michael Vallancourt Aris, un historiador inglés, con quien tuvo dos hijos.
La enfermedad de su madre le acercó de nuevo a su país. Volvió en 1988 y a partir de ese momento se convirtió en una activista política, en opositora a la dictadura militar. Por ese motivo le impusieron 15 años de arresto domiciliario.
Tras varias negociaciones con la junta militar, a Aung San Suu Kyi le permitieron circular libremente por el país. Eso ocurrió entre 2002 y 2003, una turba de personas atacaron su caravana electoral. Salió ilesa de aquel suceso, pero inmediatamente fue confinada en la prisión de Insein en Rangún. Una operación ginecológica le permitió salir de allí, pero para ser de nuevo arrestada en su casa.
Aung San Suu Kyi, conocida como La Dama por sus seguidores, ha estado 15 de los últimos 21 años tras las puertas del numero 51 de la University Avenue, situada al norte de Rangún. Sin internet ni teléfono, sin la posibilidad de recibir las visitas libremente, más allá de los médicos que velan por su salud, Aung San Suu Kyi ha ido tejiendo complicidades y esta vez lo tiene todo muy bien atado.
Voy a tomar todas las decisiones, aunque oficialmente no sea la presidenta“, ha dicho Suu Kyi, la líder de la Liga Nacional por la Democracia (NLD), el partido ganador de las elecciones en Birmania. Como la Constitución se lo impide, Suu Kyi ha buscado un presidente de paja.
Llegan nuevos tiempos para Birmania. Promete Aung San Suu Kyi democracia, no venganza, pese a que a la constitución birmana garantiza a los militares el 25% de los puestos en el Parlamento y el control de los ministerios clave.
Será el final de la democracia del látigo, una transición amable “sin juicios sumarísimos“, aunque advierte que eso no significa que los nuevos gobernantes vayan a dejar sin juzgar “lo que se ha estado haciendo durante los últimos 50 años“.
Debido a la dificultad para escrutar todos los votos, aún no se ha alcanzado al cien por cien, pero los resultados son concluyentes, tanto que desde el gobierno ya han felicitado al NLD por su victoria y han garantizado un pacífico traspaso de poderes.

la imagen es de moe79

politica

La Dama de Rangún

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De ese periodismo utópico en el que había crecido, no queda casi nada. Muchas veces, ya demasiadas, las personas son personajes, la historias, guiones cinematográficos, y dibujar lo que ocurre, una ciencia ficción.
Aunque en otras ocasiones todo vuelve a su sitio y volvemos al pasado, a ese momento mágico en el que todo se alinea y redescubres que contar historias es lo que realmente te realiza como periodista.
Y alejado del balón y cerca de la pileta es lo que he recuperado durante estos últimos días de verano lejos de casa,  el gusto por las pequeñas historias que nos hacen más grandes, recuperar el periodismo que conocí.

Recordar es saber lo que se ha visto. Saber es recordar lo que se ha visto. Ver es saber sin recordar.

Orhan Pamuk

La foto es mía

periodismo

Recordar, saber y ver

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El Hotel Loreta es una sucursal de la Fonda Almayer. Una está junto al mar, el otro es un refugio para otear desde lo más alto lo que ocurre en esa maravillosa ciudad que es Praga. Escondida entre los adoquines de Hradcany, allí arriba el tiempo se detiene y nos invita a pensar que la vida es como te la imaginas…


Después no es que la vida vaya como tú te la imaginas. Sigue su camino. Y tú el tuyo. Y no son el mismo camino. Es así… No es que yo quisiera ser feliz, eso no. Quería… salvarme, eso es, salvarme. Pero comprendí tarde porque lado había que ir: por el lado de los deseos. Uno espera que sean otras cosas las que salven a la gente: el deber, la honestidad, ser buenos, ser justos. No, los deseos son los que nos salvan. Son lo único verdadero. Si estás con ellos, te salvarás. Pero lo comprendí demasiado tarde. Si a la vida le das tiempo, muestra extraños recovecos, inexorables: y adviertes que, llegado ese momento, no puedes desear nada sin hacerte daño. Y ahí se desbarata todo, no hay manera de escapar, cuanto más te revuelves, más se enmaraña la red; cuanto más te rebelas, más te hieres. No se puede salir. Cuando ya era demasiado tarde, yo empecé a desear. Con todas mis fuerzas. Me hice mucho daño, como tú no te puedes siquiera imaginar.

(Alessandro Baricco, Oceano Mare).


La foto es mía. Podéis encontrar más en el set de Flickr

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Hotel Loreta

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davidrengelLa foto es de David Rengel

Blandiendo sus cámaras o sus teléfonos móviles de última generación, decididos a cumplir con el programa del día, los turistas aparecen en un basurero para inmortalizar a los niños que allí se buscan la vida. Colores y olores corrompidos por las toneladas de basura que cada día llegan a Anlong Pi (Camboya),  a unos 30 kilómetros de las maravillas de Angkor, y que difícilmente se disimulan con el protector que lucen para respirar.

Nubes tóxicas y pilas de desechos removidas una y mil veces por niños que deambulan en medio de la miseria. Muchos de ellos descalzos, los más afortunados con unas raidas botas encontradas en un día de suerte.

Los niños curiosean y sonríen con la esperanza de conseguir algo que llevarse a la boca. Los turistas andan decididos a captar ese instante sin inmortarles nada más que cumplir su programa. Todo vale para captar una buena imagen entre clavos oxidados, nubes tóxicas de desechos y ese sonido de la naturaleza que no puede disimular el gran drama que cada día se vive allí.

Cada día a Anlong Pi llegan furgonetas con turistas. Cada día en el vertedero, crecen menos flores.

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Un día en el vertedero

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nevadamenos

(Momentos) resplandecientes e inalterables como estrellas, brillan sobre la noche de lo efímero .

ZWEIG, STEFAN. “Momentos estelares de la humanidad“. Acantilado, Barcelona. 2012

Foto, literatura

Momentos resplandecientes

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ScreenHunter_002Frank Underwood se ha dedicado toda su vida a amasar poder, a intrigar entre bastidores. Lo hizo como vicepresidente, jugando con los sindicatos, los lobbistas y en las bambalinas del Congreso. Jugó a filtrar informaciones y vimos su peor cara. Por el camino se quedó el senador Peter Russo, la joven periodista Zoe Barnes y el multimillonario Raymond Tusk; después fue el turno del presidente.

Ahora, en la tercera temporada, ha llegado el momento de demostrar cómo Underwood y su adorable esposa Claire se mueven cuando los focos les señalan en la escena principal y esperar esas confesiones a cámara que convierten a Kevin Spacey y a la serie de David Fincher en una producción de culto.

La fotografía que acompaña el texto procede de la revista Panenka y del montaje que Nerea Palacios ha realizado en el último número en el que mezcla fútbol y serie.

series

Frank Underwood, the referee

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trent

Trent Parke captura blancos y negros, busca halos y si no los encuentra, los inventa. Parke es un genio que te cautiva con sus imágenes, mitad realistas, mitad irreales; un tipo que dispara su vieja Canon a todo lo que se mueve y siempre sorprende.
Persigue luces, luces y sombras. Dice que utiliza la fotografía como un modo de comprender porqué existe y sostiene que la luz convierte lo ordinario en mágico. Para él hacer fotos es descubrir la vida y mirarla con otros ojos.

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Parke, blancos y negros

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Apareció Antonio Banderas, levantó su goya, se caló de mala manera unas gafas para mejorar su presbicia y leyó un hermoso discurso en el que resumió su vida. Estas son sus palabras:

Todo lo que tengo se lo debo a mi profesión, a la que preferiría denominar vocación, pero mucho más importante que esto, lo que realmente le debo no es tanto lo que tengo, sino lo que soy.

La vida como una aventura y quizás como un juego. Siempre me ha gustado la palabra jugar, incluso para definir mi tarea como actor, o director, o productor… Esto debe servir para revelar la verdadera naturaleza de quien ahora les habla. Decía mi paisano más ilustre don Pablo Picasso que ¨venía de lejos, pero era niño¨…pues eso, niño.

Si desde una de esas butacas pudiese observar a ese otro yo llamado Antonio Banderas,

premio en mano, habría de reconocer, que el que está aquí subido no solo me pertenece a mi, sino a mucha gente, a todos esos que le fueron añadiendo trozos de vida, piezas de un puzzle de distintos colores, y formas. Todos esos ojos que me marcaron un camino, esas bocas que hablaron palabras sabias, esas almas que me acompañaron hasta donde hoy estoy, hasta este mismo escenario. Todos ellos son yo, y de alguna manera yo tambien soy ellos. Si miro hacia atrás me veo viejo, pero si echo la vista hacia adelante me veo muy joven. En la propia naturaleza del galardón que hoy recibo, no por un trabajo en concreto sino por una trayectoria, va implícita una reflexión que se bifurca en dos direcciones, una hacia el pasado y otra hacia el futuro.

De esa mirada al pasado surgen nombres propios, Gigantes del cine y la farándula, con los que tuve la suerte, el honor y el privilegio de compartir la pantalla, en ese plató llamado vida, a un lado y otro del Atlántico. personas que dejan huella en los que como yo fuimos afortunados de cruzarnos en su camino. Entre esos nombres, muchos conocidos, reconocidos, admirados y celebrados, pero también entre esos que en algún momento fueron parte de mi vida hay personas a los que el publico no conoce, personas que nunca estarán nominadas, a los que nadie pedirá un autógrafo, que no caminan sobre las alfombras rojas, ni son deslumbrados por los flashes de las cámaras y que sin embargo son parte de la gran familia del cine. Carpinteros, pintores, electricistas, conductores, especialistas, compañeros, amigos con los que compartí y quiero seguir compartiendo muchas horas, muchas historias, muchos recuerdos,en esas vidas en miniatura que son los rodajes.

Todavía con la mirada en el pasado me veo obligado a recordar y rendir tributo a la figura de dos personas a las que vi hacerse cada vez más pequeñas desde la ventana de un tren Costa del Sol, a las seis de la tarde de un 3 de agosto de 1980. Eran mis padres que asustados de que su hijo hubiese sido víctima de un ataque de insensatez, lo despedían esperanzados de que la razón se impusiese finalmente en la mente de ese niño que fui, y que sigo siendo. Pero la razón perdió la batalla, porque no era la mente sino el corazón lo que me guiaba. Una mision y una determinacion viajaban conmigo en ese tren. La misión: convertirme en aquello que admiraba, en esos seres mágicos que desafían al tiempo, y al espacio. esos que me habían hecho viajar a la vez, en una extraordinaria pirueta artística, tanto a los lugares más lejanos, como a los mas recónditos de mi alma, los actores.

La determinación: nunca, nunca volvería a mi Málaga con las manos vacías.

Ahora con este Goya en las manos alguien debe pensar que mis objetivos se cumplieron, y efectivamente es así, pero solo de forma parcial. La aventura continúa y la ruta se hace más complicada y por lo tanto mas apasionante, especialmente ahora, en tiempos de crisis, pero, esta profesión siempre ha vivido en crisis. Estamos acostumbrados, somos un colectivo de supervivientes. A veces me he preguntado si el confort y la tranquilidad de lo que es estable, y permanente me permitiría acceder a los complicados entresijos de una vida en el arte. No, la crisis es nuestro estado natural, debe de serlo, hemos de asumir y abrazar la inseguridad de nuestra profesion. Es el caos el mejor aliado de cualquier artista, debemos disfrutar con las manos sucias en el barro que debemos moldear y con el aliento de la incertidumbre que proporciona tanto el éxito como el fracaso tras el cuello. En ello hemos de obligatoriamente vivir.

Hoy, con la figura de don Francisco de Goya en las manos se que son nuestros artistas, nuestros intelectuales, y nuestra cultura la mejor manera de saber lo que somos, y de cómo hemos llegado hasta aquí, y observando algunos de los paisajes que se ven a través de esa ventana brillante que todos tenemos en nuestras casas y darnos cuenta de que la mediocridad se ha convertido en el mayor negocio de nuestro tiempo, hemos de volver a mirar con los ojos bien abiertos para tratar de desentrañar cual es la advertencia que se esconde tras las obras de Goya, o de Picasso,para maravillarnos de cómo fueron capaces Falla, Tárrega, Albéniz o Granados para encajar a España en una partitura, o Cervantes, Unamuno, Valle Inclán, Lorca, Machado, Cernuda, Albornoz o Ayala tatuando sobre papel las miserias y grandezas de nuestro pueblo, también expresado, por supuesto, por Buñuel, Berlanga, Saura, Erice, mi queridísimo y admiradísimo Pedro Almodóvar, así como tantos otros.

No sé si este premio me llega cuando me tenía que llegar, o si lo merezco, pero creo haber sabido sobrevivir con dignidad y constancia entre los bosques de las subjetividades, las mermeladas del éxito, los páramos desiertos del fracaso y las luces de gas.Pero si algo me hace sentir este galardón es un impulso a apresurarme,a deshacerme de aquello que me ha servido hasta ahora pero que ya no quiero seguir usando. Sé que este reconocimiento establece casi como si de un pistoletazo de salida se tratase una carrera contra el tiempo para no dejar lo realmente importante en el tintero, para entregarme en cuerpo y alma a encontrar los caminos que me quedan por recorrer, y que, espero me lo perdonen por expresarlo de esta manera, creo, deseo, y sé, que serán los definitivos, aquellos en los que más se me reconozca, porque ahora me he dado cuenta de algo que en mis inicios estaba oculto, o quizas no completamente identificado. Ahora se de forma clara que elegí este camino, y opté por subirme a aquel tren porque de forma inconsciente sabía que la cultura y el arte era la mejor manera de entender el mundo en el que me había tocado vivir.

No importa lo lejos que me llevo mi propia trayectoria como actor, y el agradecimiento que siento por el mundo de Hollywood, que es mucho por lo bien que allí se me ha tratado, y se me ha considerado. O el respeto que siento por mis hermanos hispanoamericanos. Tienen ustedes que creerme cuando les digo que cada vez que terminaba un plano, una secuencia, una película, mi mente estaba puesta en España, no en Arizona, en Cleveland o en Ohio, no, no, para mi lo importante era saber como se vería este trabajo en mi tierra, y para ser más específicos en Málaga, y para ahondar aún más, en mi barrio.

Termino ya haciendo una alusión directa al futuro. No en el mío, sino en el de nuestro cine, pues aquí, esta noche se concentra un número importante de gente joven que aparte de tener gran talento han sabido rápidamente adquirir un compromiso y una responsabilidad para con ustedes, el público, del que reclaman un espíritu critico que los haga ser mejores, un entendimiento claro de los parametros en los que se mueve el cine español que los acerque a la realidad de nuestra situación precaria en relación a otras cinematografías, y sobre todo yo les reclamo para ellos, para esas nuevas generaciones de actores, directores, y profesionales del cine, el cariño, y el apoyo que les haga sentir y saber que su esfuerzo y su sacrificio no cae en saco roto, que merece la pena esforzarse para representar a nuestra cinematografía tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Creo que todo premio debe de ser dedicado, y yo mandaré esta dedicatoria a quien quizás haya sufrido más mi pasion por el cine, mis ausencias prolongadas, mis compromisos profesionales. Es la persona de la que me perdí los mejores planos, las mejores secuencias, y que sin embargo ha sido mi mejor producción. Te dedico este premio pidiéndote perdón, a ti Stella del Carmen, a ti hija mía.

Me voy, pues acaba de comenzar la segunda parte del partido de mi vida.

Gracias

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Banderas y la vida como juego

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